jueves, 31 de enero de 2013

174 mil millones de colones para 2000 médicos. ¿Hay sentido en todo esto?


Tengo, al menos, una amiga que es médica. Y lo que aquí escribiré no va en su contra porque es de esas excepciones a la regla. También tuve algunos amigos médicos, que por el paso del tiempo y el devenir de cada uno, nos alejaron hasta el punto que difícilmente ya lo son. Contra ellos sí que les van algunos de los pedruzcos que levante el cavar este túnel.

Lo que realmente me movió a sentarme frente al teclado, es la noticia de que un grupo de 2000profesionales de la medicina está efectuando un reclamo a la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), para que se les reconozca, de forma retroactiva, montos que podrían llegar a los 174 mil millones de colones. Un reclamo que, a fe de presentar el contexto objetivamente, pareciera está a derecho en tanto se apega a una ley promulgada en 1982. Si a esta noticia le añadimos el hecho de que, también por ley, estos(as) profesionales tienen la posibilidad de que se les aumente, de manera automática su salario cuando se reajusten el de otras profesiones y labores del gobierno, ha encendido las luces de alarma y afinado las gargantas de la protesta. Pero la jerarquía gremial médica se mantiene en sus trece, y reclaman que es un derecho y, por tanto, deben cumplirles.

Los planos de análisis son variados y se superponen entre sí, lo cual dificulta una toma de posición “objetiva”. Bueno, al fin y al cabo, ¿hay alguna posición que sea aséptica y objetiva en estado puro? Trataré de plantear mis opiniones al respecto.

Pagar 174 mil millones a 2000 médicos
parece ser un imperativo legal, pero,
¿soportaría la CCSS ese pago?
En primer lugar, es evidente que desde un punto de vista financiero hacer un pago de tal magnitud implicaría un golpe tal que no parece que sea posible que lo resista. Pero por otro lado, el reclamo responde a un incumplimiento de una ley. Y el apego a la ley en nuestra sociedad es fundamental, siendo que no cumplirla es, en principio, un elemento absolutamente fuera de lugar.

Por otro lado, están las motivaciones que pueden tener ese grupo de 2000 profesionales en medicina, empleados(as) de la CCSS. ¿Porqué, a pesar de la evidente coersión social en contra de la estructura salarial de ese gremio, plantean ese reclamo monetario tan oneroso? No creo que haya una respuesta única, incluso, no creo que haya una sola respuesta aún cuando se trate de hacer un acercamiento desde la categoría de grupo social. Pero me atreveré a esbozar algunas.

En primer término, está el factor del poder. Como grupo social, los y las médicos(as) tienen un conjunto de capitales simbólicos importantes a nivel social. Mencionemos algunos; en primer término, tal vez el más simbólico de todos, es ese poder sobre el cuerpo y la vida misma de quienes no son parte del grupo. Es el biopoder, es el tener en sus manos el destino último de cualquier persona. Con el debido respeto, pero no me imagino otra símil, vienen siendo el equivalente de los chamanes en las sociedades primitivas (por ser primeras, no como término peyorativo de sentido común, aclaro).

Este biopoder emana, sin lugar a dudas, de haber obtenido un capital académico importante. Nadie en su sano juicio podría siquiera dudar que para obtener un título de medicina, por lo menos en centros de formación serios, hay que adquirir un conjunto de conocimientos vasto y complicado. Y este gremio, también hay que reconocerlo, es de los que más desarrolla la formación permanente.

Todos estos capitales simbólicos permiten que, también, ser médico(a) permita la obtención de capital económico. Es por ello que la sociedad ha visto como normal que alguien que se dedica a la medicina tenga una buena remuneración. Y no está mal que así sea. La buena remuneración, junto con los capitales simbólicos adquiridos o creados, han permitido que un buen número de personas hayan logrado una movilidad social, al menos, si se analiza en términos de capacidad de ingreso y consumo.

¿Cuáles son las verdaderas motivacio-
nes de quienes quieren estudiar medi-
cina? ¿Cuánto pesará las perspectivas
de una vida glamorosa como la que pre-
sentan series de TV? ¿Cuánto de esto
pesa al momento de hacer reclamos sa-
lariales?
Ello podría explicar que la carrera de medicina sea una de las que más buscan los(as) graduados(as) de secundaria para cursarla. Probablemente, si se le pregunta a estas personas el porqué quieren estudiar medicina, dirán argumentos políticamente correctos (el deseo de servir, la vocación, etc.); sin embargo, me temo que en el fondo son otras las motivaciones, pero que no se externalizan por no entrar en contradicción con las representaciones sociales, externas al grupo médico, que se tiene del “doctor”. Sumemosle lo glamoroso con que se presenta la profesión médica en series como Grey's Anatomy y tenemos un cóctel sociológico de increíble alcance para estudiar.

Es por eso que no extraña que, una vez incorporados al grupo profesional, buena parte de estas personas cambien de visión. Se encuentran en una posición tal que no conciben como inaudito el obtener cada vez más y más capital económico por sus tareas. Creo que se podría adelantar una hipótesis: cambia la representación misma de sí y del grupo, tomando preponderancia el verse como portadores de un poder derivado de su centralidad en el funcionamiento del sistema de salud, que obvian otros elementos del mismo sistema.

Facultad de Medicina de la UCR. ¿Qué
enfoque le dará a la formación profesio-
nal en cuanto a su papel social?
Reitero que no necesariamente por ser parte del grupo profesional de la medicina, todos(as) actúen igual. No creo que sean, incluso mayoría. Pero quienes sí actúan bajo estas visiones e identidades grupales, han logrado acallar a los demás. Si un(a) médico(a) no está de acuerdo con estos reclamos, por ejemplo, y se calla, lo que demuestra es una especie de complicidad. No estoy abogando por reducirles el salario a estas personas. Tampoco estoy por caer en un desprecio de su papel en la sociedad. Y mucho menos abogo por pasarse al otro lado de la barda, romantizando el papel del médico y haciendo llamados al apostolado desinteresado.

Si quienes siendo médicos no están
de acuerdo con las actuales reinvindi-
caciones se quedan callados, serán al
final cómplices de la quiebra de la CCSS.
Lo que pretendo en lanzar un reto a los y las profesionales de la medicina, empleados(as) de la CCSS y que no están a favor de estas demandas y beneficios, para que se manifiesten. Estoy soñando, tal vez, con que se inicie, al seno del grupo médico un verdadero debate en las siguientes líneas: i) Las condiciones de remuneración salarial, ¿es posible y necesaria un autolimitación?; ii) La posición social del profesional de medicina en la sociedad, ¿como lograr un balance entre el como se ven y el como los ven y iii) La formación inicial del profesional en medicina, ¿se están preparando profesionales con una visión social o con una visión de profesional liberal?

lunes, 28 de enero de 2013

El bipartidismo como determinante de los no-tables.

Como el dios Jano, el bipartidis-
mo deseado son dos caras de lo
mismo.

En un túnel anterior tratamos de cavar en la dirección de analizar las características de los actores que participaron en la redacción del llamado Informe para la Gobernabilidad Democrática, mal llamada comisión de notables (¿quienes no cumplan con su perfil no son notables?). Otra dimensión sería tratar de analizar el sentido global del informe, más que centrarse en las propuestas concretas, algunas imaginativas y otras francamente simples y llanas ocurrencias.

A mi modo de ver, la intención final que subyace en esta propuesta es la de revivir el bipartidismo, no tanto en cuanto a su conformación como lo conocimos en los ochentas y noventas, pero sí que permita un manejo del Estado basada en consensos de dos fuerzas políticas coincidentes en su proyecto histórico y con vínculos comunes en el ámbito económico.

En un pasquín llamado El Venezolano Costa Rica, que se distribuye gratuitamente en centros comerciales de afluencia común para los estratos de mayor poder adquisitivo, en su edición del 15 al 24 de enero del año en curso, entrevistaron al expresidente Miguel Angel Rodríguez. Cuando le preguntan el porqué, según unas declaraciones previas, es que en Costa Rica no se realizan obras de infraestructura de manera rápida, responde sin rodeos: “Una de las razones principales es que se acabó el bipartidismo. Ese modelo permitía que el gobierno tomara decisiones y la oposición ejerciera su papel de control y fiscalización. Se pagaba un costo político pero se permitía trabajar.”
El expresidente Rodríguez, sin rodeos,
lo expresa en una entrevista, el proble-
ma es que se acabó el bipartidismo. De
ahí, la solución, para ellos, es revivirlo.

Ese es el quid del asunto. Se supone que las elecciones permiten que se exprese la voluntad popular, eligiendo la conformación de la Asamblea Legislativa. Pero cuando esa voluntad popular se expresa a través de una conformación multipartidista, en la que no hay dos fuerzas que hegemonicen las tomas de decisiones, entonces se señala con el dedo eso como un error. Pero en el fondo, sin querer queriendo como decía el Chavo del Ocho, lo que hacen es criticar como origen del mal lo que se posiciona como el valor político supremo, el mismo sistema democrático electoral liberal.

Se entra en una contradicción política que es bien jodida en como tratar de resolverla. Por un lado no pueden abandonar el apoyo al sistema electoral, ya que constituye el núcleo duro del discurso hegemónico sobre el que se basa buena parte del consenso logrado, amén de que es el mecanismo (en lo fundamental sin entrar en cuestiones de forma) en que se fundamenta cualquier democracia, así sin adjetivos. Y por otro lado, hay una urgencia de quitar de por medio las expresiones políticas que acceden, por voluntad del electorado, a la Asamblea Legislativa.

Primer paso, la exclusión en el discurso.

Lo primero que se puede observar es un ataque a la institución misma de la Asamblea Legislativa. Parten de una premisa bastante curiosa, y que algunas personas hemos dado en llamar la estrategia de “matar el perro para quitarle las pulgas”. Se acusa al Congreso de ser ineficiente, poco productivo, con diputados(as) que no sirven para nada. Pero al efectuar estos ataques de manera general, se termina creando una representación social que ya ha calado: la Asamblea Legislativa no sirve para nada y sus diputados(as) son poco menos que parásitos de la sociedad.

Poco ayuda que una diputada
caiga en la tentación de la fama
efímera que da la prensa rosa.
Por supuesto que buena parte del accionar de muchos(as) diputados(as) ha ayudado en ese sentido. Aún me ruborizo al pensar como una diputada joven, en ese momento del PAC, posó bastante sexy en la Sala de Beneméritos y su exposición pública osciló, en los cuatro años de su legislatura, entre su escasa labor parlamentaria y su abundante actividad en el plano sentimental y fiestero (incluido un affaire con otro diputado, que involucró dimes y diretes en la prensa rosa).

O bien piezas de oratoria en el plenario, de parte de un diputado del PLN, en que acuñó un término bastante folclórico para tratar de justificar una supuesta declaración misógina de un colega, con serias sospechas de mucha gente de que había una cierta exaltación espirituosa de por medio. Y para cerrar el mostrario, ver a un diputado que abandonando la curul y el púlpito, decide practicar sus habilidades de escalador en el Monumento Nacional.
Y tampoco ayuda que se practique al-
pinismo en estatuas y monumentos. 

Sin embargo, estas muestras de poca ubicación, de mala concepción de lo que en el fondo es un(a) congresista, no son culpa de la Asamblea Nacional. En primera instancia, lo debería ser de las personas mismas, honestamente hay quienes se transmutan cuando reciben poder. En un segundo plano, los partidos políticos por haberlos promovido a estos puestos de elección. Esta es una buena pregunta para una investigación: ¿Qué factores son los que operan en los partidos al momento de elegir sus candidaturas a la Asamblea Legislativa? Y en última instancia, del electorado, ya que al votar por esos partidos, asumen una responsabilidad al delegarles su representación. ¿Qué culpa tiene la institución política legislativa de ello? Ninguna, salvo que existieran mecanismos en los que los mismos electores que pusieron a esas fichas ahí, tuvieran la capacidad de quitarles.

Se olvida, a su vez, que hay asambleístas que son responsables y tratan de ejecutar su labor en el marco de un deber ser, acorde con la reglamentación vigente y sus referentes de orden doctrinal-ideológico y de su partido. Pero al estar rodeados de los otros, quedan jodidos. Al decir popular urbano: prenden el abanico y se pringa a todo el mundo. Así, de pronto el bloque hegemónico se da cuenta de que la venada les salió careta; la población comienza a apoyar cada vez menos la democracia, dicho en términos inversos, apoyar cada vez más opciones no democráticas, al menos, en los términos en que se define democracia desde lo hegemónico. Opciones no democráticas que se traducen en autoritarias, más que en formas diferentes de democracia como alternativa a la democracia liberal electoral (ahora sí, con adjetivos).
El problema es que el discurso de "todos los diputados son
malos"
embarra a quienes llegan a tratar de ser consecuentes
con el deber ser de un diputado y de coherencia con su refe-
rente ideológico, como es el caso de José María Villalta.

Segundo paso, salvar los muebles.

Llegado este punto, surge la ingobernabilidad como el problema a resolver. Señalado cual es, a su modo de ver, el problema principal y las causas del mismo (fundamentalmente, un parlamente pluripartidista además de otras causas), deben plantearse soluciones que permitan salvar los muebles de la inundación que podrían causar al debilitar los diques que, al final de cuentas, ellos mismos ayudaron a debilitar.

Y aquí surgen los 6 caballeros de la gobernabilidad, la legión de los notables, que acuden a salvar la cosa. Y es cuando proponen una serie de acciones que si bien en principio buscan hacer más eficiente el funcionamiento de las relaciones entre poderes, en el fondo lo que buscan es, a mi modo de entender, validar la necesidad de volver al bipartidismo formal y el monopartidismo fundamental.

Sanciones y disoluciones, un equilibrio de guerra fría.

Este parece ser el equilibrio que buscan
en el informe de los seis, "si me jodes...
te jodo".
Ellos (porque recuerden que para ser notable hay que ser hombre y mayor de cincuenta años), proponen que la Asamblea Legislativa tenga capacidad de poder censurar, con carácter revocatorio, al gabinete como un todo o un(a) ministro(a) en particular, si se considera que no existe una adecuada gestión. Hasta ahí, lógico y esperable en lo que le toca a la Asamblea Legislativa en cuanto a efectuar control político. Pero, para buscar un “equilibrio”, surge un mecanismo de venganza legitimada; se le podría facultar a la presidencia para que, a su vez, pueda disolver el Congreso y llamar a elecciones. Esto es lo más parecido a la disuación atómica que uno se pueda imaginar: si me jodes, te jodo. Así, ¿se jugaría el chance un partido con poca representación, con limitada capacidad de figurar en el mercado electoral liberal, de participar en elecciones por hacer uso de su potestad de control político? Y si se cuajara el esperado bipartidismo, ¿tendría sentido romper el equilibrio y jugarse el chance de una reconfiguración a medio período?

Otra recomendación, poco promocionada por cierto, es la de que si el Ejecutivo considera que la Asamblea Legislativa no está haciendo bien su función (¿contra que parámetros por cierto?), se pueda disolver y reconformarlo. Igual, volvemos a poner una espada de Damócles que ataría al Congreso, sobre todo aquellas fracciones pequeñas y cuyo único objetivo es llegar al Congreso y ahí se les agota su proyecto político. La única figura que es intocable, en todo esto, es la presidencia, lo que no deja de tener un tufillo autoritario. ¿No sería mejor incluir la posibilidad de un referéndum revocatorio, uno por período como máximo, bajo ciertos parámetros específicos?

Torturando los números.

Malabarismos estadísticos para
mantener las formas y lograr los
objetivos de revivir el bipartidis-
mo.
La otra propuesta, que parece ser una solución que comprometa no bajarle el prestigio a las elecciones y a su vez eliminar el factor de manifestación del multipartidismo en el parlamento, es acomodar el sistema de tal manera que no haya posibilidad de acceder al congreso a partidos no mayoritarios. Y lo hacen por la vía de proponer la creación de distritos electorales. Esto se justifica en el tanto se dice que hay sectores geográficos con poca o ninguna representación y que, por lo tanto, hay que garantizarles una representación. De fondo lo que hay es la aceptación de que en Costa Rica el localismo es más fuerte que la visión general de país. ¿Porqué un(a) diputado(a) no puede “defender” los intereses de los cantones rurales de San José por no haber sido elegido por ellos? La Constitucipon habla de que los diputados son de la Nación, por tanto, quien acceda a una curul debe entrar con esa visión, y no con la de convertirse en un super regidor, como hasta ahora lo han hecho.

Además, dependiendo de como se conformen los distritos, la experiencia es que los partidos que no obtienen una votación que se ubique en los dos primeros totales, quedan excluidos de participar en el congreso, o bien, lo hacen en una proporción que no se corresponde con la proporción de la votación obtenida. Un caso extremo es el de Chile, en donde el Partido Comunista obtiene entre un 6 y un 7% de la votación, pero por sí mismo no logra obtener diputados(as), salvo que participe en alianza con el Partido Socialista. Simplemente porque en Chile se eligen dos diputados por distrito, y el PC casi siempre logra el tercer lugar. En España es similar con Izquierda Unida, donde obtener votaciones cercanas al 10% no representó el 10% de las diputaciones en el Congreso de los Diputados.


miércoles, 23 de enero de 2013

Maíz transgénico y posicionamiento desde la izquierda.


Más entre el colectivo ambientalista que entre la población en general, se ha manifestado un rechazo a la decisión de la Comisión Técnica Nacional de Bioseguridad (CTNB) de permitir a la empresa DPL Semillas, subsidiaria de la transnacional Monsanto, el cultivar maíz genéticamente modificado en Guanacaste, destinado a la obtención de material reproductor (nueva semilla para ser vendida).

Ahora bien, ¿que tendría la izquierda que decir ante esta coyuntura? ¿Debería existir una cierta base de orden ideológica y axiológica que determinara su posición? De inicio creo que la respuesta a ambas preguntas pasa por un elemento previo: dependerá de qué expresión de la izquierda lo haga. Y desde mi propia percepción de lo que debe ser una expresión de izquierda acorde a mi concepción, es que quisiera plantear algunos elementos de análisis.

La decisión es coherente con una visión capitalista de la naturaleza.

Ante todo, los(as) activistas ambientalistas que se han manifestado en contra de esta decisión deben entender que esta no es producto, al menos totalmente, de una conspiración en la que quienes la apoyaron actuaron como simples peones irreflexivos. Algo de ello habrá, tema para quien se interese en la investigación de redes sociales (¿cuales son las relaciones entre los componentes de la CTNB y las transnacionales de la agricultura?).

Lo que opera en esta decisión es una serie de premisas que les hacen escoger, como válidos, ciertos elementos sobre otros. Quienes adversan y quienes apoyan los cultivos genéticamente modificados (CGM), hay planos de valores tan diferentes que hace, casi imposible, que haya un diálogo racional al momento de tomar una decisión.

¿Cuáles son esos elementos que le dan coherencia a la decisión tomada? En un artículo de Refugio Ortega Ramírez, titulado “Maíz transgénico: riesgos y beneficios”, la autora hace un repaso a la definición de lo que es el maíz transgénico y revisa los argumentos a favor y en contra. Concretamente, al enumerar los apoyos, ella los enumera así:

"1. Se han triplicado las cosechas de maíz, lo cual ha ayudado en gran medida a combatir el hambre en poblaciones en constante crecimiento con escasez y sequía.2. Se ha logrado disminuir considerablemente el uso de pesticidas químicos y con ello la toxicidad de alimentos tratados con ellos.3. Los alimentos genéticamente modificados ya se cosechan con las vitaminas y minerales integrados.4. La aplicación de esta tecnología permite prácticas agrícolas sustentables y la producción de materiales con recursos renovables.5. Incrementa la viabilidad económica en la producción y reduce la pérdida hasta un 30% durante su distribución y venta, de manera que se puede ampliar la vida poscosecha de los productos.6. Permite la aplicación rápida de programas de conservación de suelos.7. Mejora la calidad de vida de los productores y la obtención de productos útiles y que mejoran la salud humana."

Los argumentos que se esgrimen en contra, a su vez, también son en muchos contundentes. Tomados del mismo artículo, estos son:

1. Con respecto al medio ambiente representan riesgos porque son productos completamente nuevos en la naturaleza, que no han pasado por la prueba natural de la evolución y porque son resultado de una técnica muy reciente. Algunos de los posibles riesgos son: que puedan afectar a insectos benéficos; que las toxinas Bt activas puedan acumularse y persistir en los suelos; que puedan surgir plagas de insectos resistentes al Bt y que la resistencia a la ampicilina del maíz Bt pueda ser transferida a organismos patógenos, aumentando los preocupantes problemas de salud pública derivados del aumento de resistencia de determinadas bacterias a los antibióticos.
2. No se ha demostrado que su consumo haga daño a la salud humana, pero tampoco lo contrario, y la demanda de las organizaciones civiles es que se investigue más antes de sacarlos al mercado. Sí es posible que este tipo de alimentos causen el desarrollo de alergias. El cuerpo humano se enfrenta a nuevas proteínas, que nuestro sistema inmunológico reconoce como extrañas.
3. Otro problema que se perfila es la transferencia horizontal de genes: el material genético introducido, que es inestable, puede incorporarse en el material genético de otros organismos que se encuentren en el entorno.
4. Con respecto a la biodiversidad, el maíz es una especie que tiene polinización cruzada y el polen es transportado por el viento. Esto ha sido estudiado por Chapela y Quist, quienes encontraron un alto nivel de flujo genético de maíces transgénicos producidos industrialmente hacia poblaciones de maíces criollos en Oaxaca, México. Ello resulta especialmente preocupante, no sólo debido a la importancia sociocultural y económica de la agricultura tradicional del maíz, sino también porque México es el centro de origen de este importante cereal.

Está claro, al comparar ambas líneas de razonaniento, que haber creído que quienes ven en la primera lo correcto y en la segunda lo incorrecto, iban a asumir un posición contraria, era pedirle peras al olmo (al menos mientras no modifiquen genéticamente los olmos, por cierto). Mientras unas se anclan en el positivismo, con una fuerte premisa economicista la otra, por el contrario, se vale de elementos críticos para actuar precautoriamente. En suma, el horizonte al que apuntan es diferente.

Los elementos que deberían potenciarse en esta discusión.

En buena parte voy a seguir propuestas que ha hecho el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos y que plasma en una serie de “cartas a las izquierdas”. En su primera carta, propone un conjunto de ideas que deberían orientar una reconstrucción de la izquierda. Rescato dos de ellas en este debate, aunque todas son una buena agenda de discusión y, eventualmente, de acción. Estas dos ideas son el interculturalismo y la relación ser humano-naturaleza.

El colonialismo cultural.

Para los meseteños, el maíz no represen-
ta ya mayor cosa como algo con lo que
se hacen tortillas... de paquete.
Esta decisión, a mi modo de ver, está cruzada por una impronta de colonialismo cultural. Debo acotar que este elemento lo veo en tanto se desprecia, aparentemente, todo el elemento cultural que significa el maíz en la provincia de Guanacaste. El desprecio, o menosprecio, de este factor se debe, creo, en buena medida a que se parte de una concepción meseteña de lo que es valioso o no. De esa manera, los elementos de cultura tradicional guanacasteca son, por un lado, insertadas en un corpus hegemónico de lo que es folclórico y se obvia el conjunto. Además, en el caso del maíz, se parte de una visión muy estrecha y de alguna manera hegemónica: el maíz es importante para esa visión meseteña, en el tanto se usa para comer tortillas (industrializadas y no artesanales o como parte de su cotidianidad) y la masa de los tamales en diciembre (igual, a partir de usar masa deshidratada y con cada día menos prácticas tradicionales).

En Guanacaste, la variedad de maíz no sólo es un aspecto de
la riqueza biológico agrícola, en torno a estas hay una riqueza
cultural y lingüística que de perderse, golpearía fuertemente
la identidad de Guanacaste.
En Guanacaste es un caso absolutamente distinto, y no sólo en el ámbito culinario, sino como parte de una herencia cultural e histórica que, si se valorara de otra manera, debería ser un elemento de cohesión en lo interno de Guanacaste y de interacción con otras manifestaciones culturales al interno de Costa Rica. No se trata de conservarlo como un exotismo o como una manifestación de un cierto romanticismo (una especie de re edición del “buen salvaje” roussioniano). Una muy buena reseña sobre la riqueza cultural que implica el maíz en Guanacaste se puede leer en el artículo de Patricia Sedó Masís titulado “Un acercamiento a la gastronomíade la Provincia de Guanacaste.”

La relación con la naturaleza.

El mismo De Sousa Santos, en el artículo ya mencionado, plantea (y ya lo había hecho antes) que

"...el siglo pasado reveló que la relación de los humanos con la naturaleza es una relación de dominación contra la cual hay que luchar; el crecimiento económico no es infinito."

La modernidad implicó que la naturaleza se concibiera como algo externo al individuo e incluso a la sociedad. Por tanto, esta naturaleza no podía colocarse en un plano de igualdad, pero poseía elementos necesarios para la supervivencia del ser humano. Y en el tanto la modernidad se expande junto con el capitalismo, una relación dialéctica de mutuo reforzamiento, también la naturaleza adquiere una importancia en tanto es de donde se obtiene materia prima necesaria para iniciar los procesos de transformación y creación de plusvalía.

Es por ello que la naturaleza sólo tiene significado en el tanto sea posible explotarla. Y esa explotación implica que se establece una relación de dominación a través de ejercer una violencia sobre la naturaleza. Los resultados han sido desastrosos, como bien lo evidencia el cambio climático, la creciente deforestación y tantos otros males que hoy amenazan, incluso, la misma persistencia de la especie humana.

En el caso del maíz transgénico, es indudable que al no considerar los posibles efectos sobre el entorno natural, se sigue actuando en la misma sintonía de considerar la naturaleza como una simple externalidad, ajena por completo a la sociedad, y que debe (no puede, debe) ser dominada.

¿Será posible que se politice la lucha?

Concitar apoyos, mejorar la comunicación con la sociedad en
general, romper los cercos de la cofradía. Ese es el reto con el
que se enfrentan quienes se oponen a la entrada del maíz trans-
génico. Y el potencial existe, así como la sensibilidad en la po-
blación, pero debe ejercitarse la pedagogía política que permita
acumular para la verdadera lucha, que es contra la lógica capi-
talista que impera en la sociedad.
Desgraciadamente me parece que esta es una lucha perdida, ya que no parece haber un suficiente apoyo entre la población. Esta es una condición que parece imprescindible en caso de las luchas que impulsen los movimientos sociales: no basta con estar fortalecidos en el colectivo que se identifique con los intereses que los nuclean, para que haya mayor probabilidad de éxito se deben consitar apoyos amplios con otras expresiones de movimientos sociales y, además, lograr una base social de apoyo.

Es por ello que parece necesario iniciar un debate centrado en los elementos más de orden político que los de orden técnico y científico. Mantener el debate en esos términos solamente va a aislar la discusión y convertirla en algo ajeno al grueso de la población. También creo que se debe evitar no aportar elementos de orden objetivo en la discusión. He visto que mucha de la indignación se manifiesta en frases tales como: ¡Vamos a derrotar a Monsanto! Pero, para quien podría estar proclive a apoyar la lucha, ¿de qué carajos le están hablando?

domingo, 20 de enero de 2013

Actores presentes y ausentes en el "Informe de los Notables"


Por fin se publicó el texto completo del informe de la comisión que la presidenta Chinchilla nombró para que opinara sobre las medidas de reforma que, supuestamente, necesita la estructura estatal costarricense y que, según su lamento cotidiano, permita recobrar la “gobernabilidad” del país.

De momento lo he leído, de corrido, dos veces. Ahora viene la lectura un poco más sosegada y con el lápiz a la par a fin de ir efectuando las anotaciones necesarias. Realmente esperaba más reacciones críticas al documento, talvez aún es pronto, pero inevitablemente vendrán. En este túnel, no pretendo hacer análisis profundos o particulares, más bien es la impresión que me ha causado de entrada y también, algunos aspectos que considero interesantes respecto a los actores que participaron de esta comisión.

Un traje a la medida hecho por sastres conservadores.

"La gobernabilidad debe estar anclada en los principios de
los derechos humanos, transparencia y probidad y equidad
de género.
" Claro, ninguno de esos pareció ser respetado
por Chinchilla al conformar la comisión y sus miembros no
se molestaron en señalarlo. Haz lo que digo y no lo que ha-
go parece ser la máxima que los guió.
Quien primero ví que nos advertía de la carácter conservador y patriarcal de esta comisión fue la socióloga feminista Montserrat Sagot. Ella en las redes sociales nos señalaba que de los seis integrantes, la totalidad respondían a un perfil dado: hombres, blancos y con edades superiores o iguales a 50 años.Ausentes en su totalidad las mujeres, personas jóvenes y pertenecientes a algún grupo étnico distinto.

A lo anterior se puede sumar otro elemento, cual es, su vinculación política. Francisco Antonio Pacheco, quien coordinó la comisión, es parte de la cúpula de poder en el Partido Liberación Nacional (PLN), ha ocupado cargos ministeriales, ha sido diputado y presidente del PLN hasta hace poco. Actualmente es presidente de la junta directiva del Banco Popular. Vladimir de la Cruz pasó de ser una figura en la izquierda a ser embajador en Venezuela en el segundo gobierno de Oscar Arias. Manrique Jiménez es reconocido como uno de los abogados vinculados con la protección de los intereses del Grupo Nación. Rodolfo Piza, vinculado con el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) y ex presidente de la junta directiva de la Caja Costarricense del Seguro Social. Fabián Volio, abogado, ex ministro de Justicia en el último año de la administración Rodríguez Echeverría y por último Constatino Urcuyo, politólogo y también muy cercano al PUSC.

De esta breve descripción de sus afiliaciones, surge a mi modo de ver una constante: todos representan sensibilidades y visiones de mundo cercanas a lo más elitista de la oligarquía política y económica del país. Asimismo, hay un esfuerzo (¿intencionado o casual?) de fortalcer el viejo bipartidismo tan funcional a los intereses de la oligarquía en los años noventa del siglo pasado. Un bipartidismo que negociaba y marginaba. Así, por supuesto, es muy fácil obtener “gobernabilidad”. Claro, si esto se entiende como negociar poco, imponer mucho y prevenir y/o anular resistencias.

Es por ello que se puede percibir que hay una intención que cruza todo el documento, una especie de brújula que guía las recomendaciones: más que lograr una legitimidad basada en la búsqueda de consensos amplios, se pretende una reforma de la institucionalidad estatal enfocada hacia la flexibilización de controles previos, crear equilibrios entre poderes basados en ponerse, mutuamente, pistolas en la cabeza y anular la capacidad de que las resistencias generadas en las propuestas de política pública, sobre en todo en sus fases de diagnóstico, elaboración e implementación, se manifiesten en movilizaciones de rechazo.

Llamemos a que nos digan lo que queremos oír, ¿quienes fueron recibidos?

Al final del documento, se presenta un listado de las personas que participaron en audiencias “concedidas” (sic) por parte de la comisión. Antes de detallar quienes fueron las personas agraciadas, quisiera señalar un elemento que es otra loza en el argumento de que este documento refleja intereses y visiones conservadoras. Hay un esfuerzo manifestado en el discurso escrito, de presentar una imagen de autoridad suma. Entre la población se le llamó la Comisión de los Notables. La presidenta la llamaba Comisión de Expertos. La denominación oficial es la de Comisión Presidencial sobre Gobernabilidad Democrática. En cualquiera de las variantes, se parte de la representación de que estos 6 hombres blancos son LOS expertos, LOS únicos que saben. Por eso es que las audiencias son “concedidas”, es una graciosa concesión.

Ahora sí, ¿quienes son esos(as) agraciados(as)? Se podrían agrupar en diferentes categorías. Yo les voy a presentar dos, la primera según su género y la segunda según su representatividad o filiación institucional. En cuanto al género, de las 17 personas que participaron en esas audiencias 13 eran hombres y 4 mujeres. Volvemos a tener una fuerte presencia masculina, lo que vinculado a la filiación, nos deja claro que a pesar del discurso y las manifestaciones de que la equidad de género es un valor positivo para el poder, en la práctica el poder sigue estando concentrado en las manos de los hombres.

En cuanto a la filiación o representatividad, se presentaron ante este sexteto de expertos los máximos representantes del Poder Legislativo (hombre), Poder Judicial (hombre) y Tribunal Supremo de Elecciones (hombre) y de la Contraloría General de la República (mujer). Algunos funcionarios(as) de otros órganos estatales también lo hicieron: de la Contraloría General de la República (2 hombres y una mujer) y de la Comisión de Eficiencia Administrativa (un hombre y una mujer). Dos organizaciones de la sociedad civil también participaron: 2 representantes (hombres) del Consejo de Defensa de la Institucionalidad y 2 representantes (hombres) de la Unión Costarricense de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada. Por último, se recibieron a tres personas, sin una aparente filiación institucional: Alberto Cañas (exdiputado y exministro), Silvia Solís (exasesora parlamentaria), Jorge Vargas Cullel (Estado de la Nación, aunque no se le menciona como tal) y Armando González Rodicio.

Quisiera dedicar un párrafo a González Rodicio, porque de entrada el nombre no me sonaba y tampoco se le incluía alguna calidad que pareciera justificar su participación. Una búsqueda rápida en la red arroja un artículo de La Nación del 12 de junio del 2012 en que se detalla que

"Armando González Rodicio está vinculado al Grupo Nación desde 1986. Trabajó en la revista Rumbo, el periódico La Nación y el periódico Al Día, del cual fue director durante cinco años. Regresó a La Nación en el 2002 para ocupar la jefatura de redacción. Es abogado por la Universidad de Costa Rica y máster en periodismo por la Universidad de Columbia, en Nueva York."

Parece que su experiencia responde a haber recibido un reconocimiento por parte de una denominación religiosa en Derechos Humanos, lo que a su vez le parece conceder una autoridad sobre cualquier académico especializado en ellos. ¿O es una forma de compadre hablado entre González Rodicio y la comisión?

Un actor ausente en el proceso, las instituciones académicas
como la UCR o la UNA. ¿Es que no tienen nada que decir o
no quería oír lo que les iban a decir?
Hay grandes ausentes en todas estas audiencias. Personalmente hecho de menos la participación, por ejemplo, de las universidades estatales. ¿Es que nadie en la Escuela de Ciencias Políticas y la Facultad de Derecho de la UCR o en la de Planificación Social de la UNA tienen algo que decir? Tampoco hubo una participación de, por ejemplo, de representantes sindicales. Si esta es la forma de prefigurar un consenso que permita la “gobernabilidad democrática”, apañados estamos.

jueves, 17 de enero de 2013

Coalición anti neoliberal, ¿sí o no? He ahí la cuestión.


 ¿Tiene o no tiene sentido plantear que una coalición de oposición en Costa Rica debe ser anti neo liberal? ¿Es o no es fundamental esta definición en los actuales momentos? Las preguntas no son baladíes, al contrario, en buena parte deberían orientar los procesos de negociación que se lleven a cabo, supongo que con mayor celeridad, en los próximos dos o tres meses. De ello dependerá en buena medida si los esfuerzos de una coalición fructifican o sí, por el contrario, un fracaso vendría a sumar más desencanto y frustración en una buena parte del electorado costarricense.
Para algunos partidos decidirse por un
programa anti neoliberal en una coalición
es un dilema casi hamletiano.

Habría que empezar por cuestionarse si, en realidad, la economía costarricense es objeto o no de una reforma neo liberal. Asimismo, si esta reforma, en caso de existir, está modificando y de que manera, la estructura social del país. Reitero este punto, está es una condición analítica de entrada, que marcaría todo el proceso a futuro. No tendría mucho sentido programar una cirugía de próstata si el diagnóstico es que el paciente tiene catarro. Igual, no tendría mucho sentido oponerse al neo liberalismo si resulta que no hay tal reforma neo liberal en el país.

Los elementos que parecen indicar que sí hay tal reforma.

En lo personal, sí creo que hay una intención de reforma de la estructura económica del país, inspirada en algunos principios teóricos e ideológicos del neo liberalismo, pero con matices que responden a las condiciones de desarrollo de nuestro país y a las características de estructura social y de institucionalidad que se derivan de este desarrollo.

Es por ello que el análisis del caso costarricense se puede hacer terriblemente complicado, ya que no es posible verlo reflejado en otros casos, siquiera, latinoamericanos. Las reformas neo liberales más moderadas en América del Sur fueron mucho más profundas y desarticuladoras socialmente hablando, que las más radicales llevadas a cabo en Costa Rica.

Así, pareciera que en nuestro país, el énfasis no ha estado tanto en impulsar acciones de efectos más inmediatos, como lo fueron las privatizaciones masivas y fulminantes de los años ochentas y noventas en Sudamérica. El énfasis parece haber estado en aspectos de orden ideológico y cultural, lo que a su vez ha llevado a que se den acciones de reforma económica e institucional que han quedado a medio camino entre lo deseable teóricamente y lo posible en las condiciones del país.

Vale señalar que, ante todo, el aparato burocrático del Estado se ha impregnado de una serie de lógicas de funcionamiento, dirección, planificación y evaluación que han sido trasvasadas desde la empresa privada. Se parte aquí de uno de una especie de concepto valor: la empresa privada es donde se materializan las formas de dirección y control óptimas. Dado que el Estado es ineficiente per se, dado que va más allá de lo que le corresponde (para los liberales el mantener el orden para que los negocios entre privados se lleven a cabo en un marco de reglas de juego limpias), hay que sanearlo obligando a la burocracia a actuar como privados. Se implanta una obsesión por el control de calidad, por la estadística de la “productividad”, se parte de que los jerarcas son el equivalente de los gerentes de fábricas (incluso se asumen estas nomenclaturas) y se prima que el objetivo principal del Estado debe ser la eficiencia. Ahora bien, dado que la eficiencia en la empresa privada significa, en lo fundamental, obtener la mayor ganancia al menor costo, es donde empiezan los problemas de funcionamiento.

Se implantan las políticas de disminución de la plantilla, con las famosas campañas de movilidad laboral. No es que estemos apelando a que la plantilla del Estado se deba inflar, pero tampoco parece justo pensar que el Estado pueda asumir muchas de las tareas que posee con una plantilla reducida e insuficiente, como parece ser en muchos casos. Desde aquí también se inicia otra campaña fuertemente ideologizada, cual es, presentar a los burócratas (sin el sentido peyorativo que le han dado, precisamente, los liberales) como parásitos sin más y con privilegios que no poseen los trabajadores del sector privado. De esta manera se matan dos pájaros de un tiro: por un lado se van creando las condiciones para eliminar los pluses salariales (que fueron dados por el mismo Estado, vale señalar) y por otro se le advierte a la clase trabajadora que, ni por asomo, se les ocurra solicitar pluses a ellos, si lo hacen, son cómplices de un delito de insumisión al capital.

La propuesta de José María Figueres Olsen para "corporativizar"
la gestión de hospitales de la CCSS es similar a la que se impulsa
en Madrid, España, y que ha sido rotundamente rechazada por el
personal médico, la llamada "Marea Blanca".
En ese mismo igualar a lo privado con lo público, en cuanto a la gestión, se igualan las instituciones del Estado con las privadas. Sólo así se puede entender que los bancos públicos sean ahora más comerciales que de desarrollo, dado que se tratan de equipara con los privados. Sólo así se puede comprender que el Estado haya dejado de lado la gestión de obra pública en manos privadas, como si esa fuera la única y mejor solución. No es que el Estado deba construir por sí mismo, porque de toda la vida ha contratado la obra con la empresa privada; lo que ha cambiado es que ahora la empresa privada es la que gestiona, un ejemplo, Autopistas del Sol con la polémica ruta 27. O bien, la propuesta del expresidente Figueres Olsen de que la gestión de los hospitales se “corporativice”, dicho así, se privatice la gestión al igual que se pretende hacer en la Comunidad de Madrid y que ha desencadenado la llamada “Marea Blanca”, un movimiento de trabajadores(as) de la salud madrileña que se oponen.

Otro elemento que se puede considerar como parte de esa reforma tan sui generis, ha sido en política exterior el privilegiar los lazos con naciones que presenten una ventaja comercial en el mercado global. Han sido la firma de tratados de libre comercio el faro que lleva a establecer o romper relaciones diplomáticas. La firma del TLC con Estados Unidos incluyó una serie de reformas legales que condicionan la actividad misma de la economía costarricense. Y este TLC, como culminación de una acción encaminada hacia darle énfasis a la exportación, ha modificado las condiciones del país.

Las consecuencias y como posicionarse ante ellas.

Con algunas de las ideas que expuse hasta aquí, y probablemente por tratar de ser conciso peco de incompleto, planteo que en Costa Rica la reforma neo liberal se ha ido implementando de manera gradual y sostenida en el tiempo. Se ha logrado de manera gradual, debilitar la capacidad de acción del Estado, contando para ello con la colaboración, tal vez no consciente pero sí convencida, de buena parte de quienes ejercen puestos de jerarquía. Y también, el estamento político se ha visto cada vez más comprometido con los sectores económicos ganadores del proceso (empresariado turístico, constructivo de infraestructura, exportador de servicios, importador de bienes de consumo e intermediarios financieros, principalmente) para actuar en consecuencia con sus intereses, pero cuidándose de no hacer mesa gallega.

Estos sectores no van a bajar sus banderas tan fácilmente. Partidos como el Movimiento Libertario (ML) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) mantienen una lógica de que la perspectiva de futuro pasa, de una u otra manera, con mayor o menor celeridad, por profundizar y mantener el orden de cosas existentes. Otros partidos como el Frente Amplio (FA) sí han posicionado que, de entrar a una coalición electoral, esta debe ser de carácter anti neo liberal.

Vale aclarar que, a pesar de las sensibilidades de muchas gentes (incluso yo me podría incluir), este carácter anti neo liberal no significa, en este momento, que se deba igualar con un carácter revolucionario de perspectiva de superación del capitalismo. Lo siento, pero no es la convocatoria para asaltar el Palacio de Invierno.

Tampoco se trata de hacerse de la vista gorda y aplicar el errado principio de que “entre peor mejor”. Ya lo dijo José Merino del Río, en su última entrevista en un periódico nacional, cuando nos advertía de que no había que engañarse creyendo que un empeoramiento de las condiciones socioeconómicas se traducían mecánicamente en una mayor conciencia política. De ser así, ¡el capitalismo sería historia pasada hace mucho!

José María Villalta, diputado del Frente Amplio y muy posi-
ble candidato de su partido, ha dejado claro que no partici-
pará de una coalición si no tiene un carácter anti neoliberal.
Y su posición tiene arraigo entre las bases de su partido y
de otros partidos.
Se trata, ante todo, de irle dando a la sociedad costarricense, perspectivas de viraje que a su vez sean las condiciones para mejorar las condiciones de buena parte de la población. Es proponer, y a su vez operar, en la perspectiva de que la política pública debe ser no solo planteada desde arriba, sino también con una definición, implementación y evaluación horizontal, pero no partiendo del principio de que todos los actores tienen el mismo peso; aquí el Estado debe servir para darle más peso a quienes de entrada no lo tienen tanto, sea este peso de orden económico o político. Es actuar sobre el modelo de producción, dándole énfasis a relanzar la producción nacional y enfocada hacia el mercado interno, sin dejar de atender al mercado externo, pero variando la canasta de productos. Es fortalecer nuevas alianzas inter regionales y abandonar la política de libre comercio neo liberal que se ha venido impulsando desde el COMEX, hay que volver los ojos hacia el Mercosur y asumirnos como la frontera norte de ese bloque regional.

Hay que establecer políticas monetarias que vayan más allá de las lógicas reflejas del libre mercado cambiario, pero que tampoco conviertan las metas de inflación en la brújula que marque toda la política económica del país. Debe llevarse a cabo una reforma fiscal en la que el peso principal no caiga sobre el consumo. Quienes han ganado mucho con la reforma encubierta neo liberal son quienes deben ahora devolver ese beneficio en parte. Hay que establecer un impuesto a las transacciones financieras para proteger la economía del capital especulativo financiero.

Y debe partirse de una nueva ética colectiva. Hay que abandonar de una buena vez las lógicas de la empresa privada instauradas a mazazo limpio en el aparato estatal. Debe buscarse la eficiencia, de acuerdo, pero no a partir de imponer el disciplinamiento burgués en el aparato estatal. Debe darse un trabajo en conjunto con los sindicatos, con los y las burócratas para, de una u otra manera, convertirlos en el principal aliado de este nuevo rumbo que debe darse al país.

Así, ¿debe o debe ser anti neo liberal? Si la respuesta pasa porque de seguir como hasta ahora, en lo esencial, no parece haber posibilidades de superación de las condiciones, la respuesta es sí. Pero si la respuesta se condiciona por un podemos mejorar en el actual marco, evidentemente es no es necesario. Ahora la palabra la tienen los partidos políticos, sobre todo, en cuanto a la elaboración de un programa común para la coalición. De ese programa, del contenido con que lo doten, dependerá mucho del éxito o el fracaso electoral, pero también, de que la sociedad costarricense tenga uno u otro futuro.

lunes, 14 de enero de 2013

Los intereses económicos detrás de la intervención francesa en Malí


Malí es un país africano, del que mucha gente tal vez no ha oído hablar en su vida. Hoy las noticias lo han colocado en titulares, dado que Francia ha enviad soldados y aviones al país para luchar contra lo que han dado en llamar una amenaza terrorista islamista en el país.

Las noticias se han centrado, como es usual, en tratar de inculcar en la opinión pública quienes son los “buenos” y quienes son los “malos”, reduciendo las causas de la guerra únicamente a las que uno de los actores, en este caso Francia, plantea como tales. Causas que además son únicas e incuestionables. Sin embargo, puede existir otras muy diferentes, que difícilmente serían aceptadas por la antigua metrópoli imperial de Malí. Causas que apuntan más hacia intereses económicos que de otra índole.

Control territorial de los tuareg y el
gobierno en Malí.
Actualmente, el territorio de Malí se encuentra dividido en dos regiones de control político y militar diferentes. Por un lado, en una porción bastante pequeña del sur, un gobierno de facto tiene un precario control de la situación. En el norte, los tuareg se han hecho fuertes y controlando una gran proporción del territorio, han iniciado una lucha contra el gobierno de Bamako (capital de Malí). Se ha acusado a estas fuerzas de tener una influencia de Al-Qaeda y de inspirarse en formas de organización política con una interpretación ortodoxa y dogmática del islamismo. Algo de cierto hay en lo segundo y probablemente también en lo primero. Sin embargo, estas razones no son suficientes para entender el rápido avance que han tenido.

Muchas de las armas suministradas a
los rebeldes libios por Francia y otros
países terminaron en manos de los traficantes
Lo que sí parece ser cierto es que muchas de las armas que se enviaron, por parte de países europeos como Francia, a los rebeldes libios, quedaron fuera de control. Y muchas han pasado las fronteras de Libia hacia países vecinos, como Malí. De esta manera, Francia está en una situación que recuerda, peligrosamente para la estabilidad de la región, la experiencia de Estados Unidos en Afganistán; los talibanes asentaron buena parte de su poder sobre el armamento que les suministró el Pentágono en la década de los ochenta, lo que llevó, de una u otra manera, a que se encuentran empantanados en una guerra en ese país asiático. Hoy Francia parece estar sufriendo una dosis de su propia medicina.

El fallonazo de los Estados Unidos.

En la región se ha venido desarrollando una guerra irregular y silenciosa, como parte de la llamada Guerra contra el Terrorismo, iniciada por parte de George W. Bush, inmediatamente después de los atentados contra las Torres Gemelas y continuada sin interrupciones por Barack Obama. Pero no es una batalla en la que se haya involucrado directamente con tropas de combate, más bien pretendía modernizar a los ejércitos locales para que operaran en consonancia con sus intereses globales. De esta manera, según un reportaje del New York Times, se han gastado entre 520 y 600 millones de dólares en el entrenamiento y equipamiento de ejércitos nacionales en una franja que va desde Marruecos hasta Nigeria. Pero los esfuerzos parecen haber sido inútiles, ya que no solamente han fracasado una y otra vez en sus esfuerzos militares, también han contribuido a la desestabilización de la región. Un oficial entrenado por las Fuerzas Especiales estadounidenses fue quien encabezó el golpe de estado en Malí que vino a meter más caos a ese país. Aunque este elemento, la verdad, ni siquiera debería asombrarnos a la luz de otras experiencias similares.

Francia asume entonces su papel de antigua potencia colonial imperialista y le saca las castañas del fuego a sus aliados de la OTAN. Decide intervenir simultáneamente en dos operaciones militares en Africa. La primera es en Malí directamente, donde envía 550 soldados de combate (probablemente de la Legión Extranjera, que han sido tradicionalmente los “desechables”), 1 avión de transporte C-160 y hasta 4 cazas de última generación Dassault “Rafale”, que ya están llevando acciones de bombardeo. La otra fue una frustrada misión de rescate de un rehén francés en Somalia, que culminó con la muerte del ciudadano galo y de, al menos, dos de los militares.

El interés económico en el terreno.

Hasta aquí la historia es similar a la que nos han contado en múltiples ocasiones, ajustándose a lo que parece ser un guión común para evitar decir lo que políticamente sería incorrecto, que todas estas intervenciones militares se ejecutan en países que tienen dos elementos generales en común: son países con una gran riqueza en recursos no renovables estratégicos y son países con una fuerte presencia islámica en su población.

En concreto, Malí posee una serie de recursos mineros importantes y estratégicos para Francia y los países de la OTAN. Posee yacimientos de oro importantes, hecho conocido desde siglos atrás y que permitió la emergencia de centro culturales tan emblemáticos para la Humanidad como lo fue Timbuctú; pero también posee grandes reservas de uranio y de petróleo... ¡precisamente en el norte del país! Las conclusiones son fáciles de sacar. En el mapa adjunto se puede observar la ubicación de dichos recursos.
Mapa de la ubicación de los principales recursos mineros y petroleros en Malí.
 
El interés industrial militar francés.

El otro gran interés que pareciera estar siendo aprovechado por el gobierno francés es el industrial militar. En concreto, parece ser que Francia está urgida por lograr vender en el extranjero el caza bombardero Rafale, fabricado por el consorcio Dassault.

Dassault Rafale, un proyecto que se
ha convertido en un agujero negro.
Este proyecto ha sido honerosísimo para Francia. Desarrollado como una aeronave de generación 4.5, con un importante costo finaciero para el Estado francés. Considerando que Dassault ha vendido más de 8000 aeronaves de combate en los últimos 60 años, de las cuales el 73% se destinaron al mercado internacional, se esperaba recuperar la inversión a partir de su exportación. Sin embargo, la cosa no funcionó tan bien. ¿Las razones? Una posible era que esta aeronave no había sido observada en operación de combate, lo que la ponía en desventaja frente a sus competidores estadounidenses (el F-16 “Falcon”, el F/A-18 “Hornet” y el “Thypoon”, todos ellos con experiencia en combate). Había que encontrar una solución.

Fue Libia el escaparate para esta demostración. En un macabro cóctel de mercadeo y guerra, Sarkozy envía cazas Rafale a bombardear ciudades libias. Se publicita ampliamente que el caza realiza sus primeras acciones operativas y con ella lo posiciona en el mercado sangriento de la venta de armamento. Los frutos no se hacen esperar y la India firma un precontrato con Francia para la compra de 136 aviones, con un costo total de 10 mil millones de dólares. Simultáneamente, Brasil se muestra interesado en la adquisición de 36 unidades, con la promesa de Sarkozy de que se fabricarían en el país sudamericano.

Hollande viaja a los EAU tratando de vender
el Rafale, coincicidiendo con su entrada en
combate en Malí ¿Casualidad?
Pero no todo es tan color de rosa. La India anuncia, en estos días, que aún hay detalles que revisar en el contrato y Brasil ha ido dando largas a la adquisición de las aeronaves. Curiosamente el actual presidente de Francia, Hollande, ha salido para los Emiratos Arabes Unidos con la intención de convencerles para que adquieran aviones Rafale. Esta adquisición, a su vez, podría influir en los países vecinos de Kuwait y Catar para firmar contratos con la Dassault. Por cierto, Dassault posee el 26% de las acciones de la compañía de componentes electrónicos militares Thales, de la cual el otro socio mayoritario es... el gobierno francés.

¿Estará metido París en un berenjenal?

Todo parece indicar que el involucramiento de Francia en Malí solamente traerá consecuencias desastrosas. Por un lado, la amenaza del terrorismo la han vuelto una realidad concreta, solamente así se explican dos acontecimientos: por un lado el blindaje de la seguridad interna y por otro el fallido intento de rescate del rehén. Este último acontecimiento, como un esfuerzo de mandar un mensaje amedrentador a las fuerzas irregulares de los países africanos y por otro, reforzar la “confianza” de la ciudadanía propia. Pero el fallo del esfuerzo parece haberse traído abajo los dos; hoy se teme por las acciones de venganza en contra de más de 30 mil franceses en Africa.

Por otro lado, la experiencia de Estados Unidos en Iraq y Afganistán, donde lo que empezó como una guerra de alcance limitado se convirtió en un conflicto de lucha irregular entre fuerzas de ocupación y resistencia partisana, debería preocupar seriamente a París. ¿Será Malí el Iraq francés? Desgraciadamente parece que, para muchas personas, eso será así.

sábado, 12 de enero de 2013

1 + 1 = 0. Los resultados de un almuerzo.


Las pintas de enero no parecen ajustarse a lo que la tradición dicta. Los primeros doce días del mes han sido extremadamente uniformes, y para muchas personas esto solamente puede presagiar que las lluvias estarán escasas y vendrán días duros para poder cosechar y obtener frutos en abundancia.

Los comensales del almuerzo.
En el campo político parece que las pintas pueden presagiar lo mismo, sobre todo a raíz del almuerzo entre dirigentes del Partido Acción Ciudadana (PAC) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Los acuerdos a los que llegaron en Antojitos de Los Yoses no parece augurar buenos frutos y presagia que vienen días un tanto secos y calientes, sobre todo en las filas del PAC.

Deberíamos empezar por caracterizar los actores de este almuerzo. Por un lado se encuentra una fracción del PUSC. Desde hace varios meses lo de unidad parece ser un simple recurso de nomenclatura, ya que está abierta fraccionado. Por un lado un grupo no pequeño abandonó el partido y hace esfuerzos por establecer su propio partido, en donde parece que impulsarán la figura del ex negociador del TLC con Estados Unidos, y gurú del libre comercio de impronta neoliberal, Alberto Trejos. Por otro lado, se encuentra el ex presidente Rafael Angel Calderón Fournier, inhabilitado para ocupar cargos públicos a raíz de una condena penal, pero cuyo peso en la estructura de poder del PUSC no ha sufrido una disminución importante. Y por otro un sector que trata de oponerse al ascendente de Calderón Fournier y en el que se ubican varios precandidatos.
El PAC no acepta al ML, pero Calderón Forunier negocia con Otto Guevara, entonces,
¿mintió alguien o hay más de un PUSC?
En el caso de los comensales en Antojitos, quienes se presentaron fueron los últimos. Hace algunos meses habían firmado un acuerdo entre ellos y los precandidatos del PAC, Luis Guillermo Solís y Juan Carlos Mendoza, por lo que parece este almuerzo constituyó un acto simbólico de que se ha concretado las aspiraciones de alcanzar acuerdos unitarios entre ellos.

Epsy Campbell,
¿la ficha del otonismo?
En el otro lado de la mesa se sentaron dos jerarcas del PAC, su presidenta y su secretaria general. Su presencia le da a la reunión una cierta aura de legitimidad, sobre todo por su posición jerárquica. Sin embargo, al igual que sucede con Calderón Fournier en el PUSC, la principal figura de poder en el PAC, ya sea de forma real o simbólica (o ambas con diferente graduación según el momento), Ottón Solís Fallas, no parece estar de acuerdo o apoyando este esfuerzo particular. Una señal de que algo así puede estar sucediendo es el anuncio de Epsy Campbell de su intención de presentarse a consideración de la militancia del PAC para ser candidata en el 2014. Y su anuncio fue apoyado por algunas figuras que se vinculan fuerte y lealmente con Solís Fallas. No faltaron las voces acusatorias, señalando sus “deslealtades” para con el caudillo (en visión de estas voces sancionatorias), pero en términos generales, hay un espaldarazo a su pretensión. Considerando que ella no firmó el acuerdo entre los precandidatos, ¿será realmente este esfuerzo de acuerdo un sentir de todo el PAC o tan solo de un sector?

Ahora bien, otro elemento que llama la atención es las condiciones que impusieron para que puedan ingresar otros partidos. El fundamental es que esta coalición responderá a un “centro ideológico”, sea lo que sea que esto signifique. Se veta la entrada de partidos que sean de “extrema derecha o de extrema izquierda”. En el primer extremo del arco de exclusión colocan al Movimiento Libertario (ML), pero en el segundo extremo hacen mutis y no ubican a ningún partido. Sin embargo, hay una señal lanzada que parece darle este epíteto a un partido concreto, el Frente Amplio (FA). Esta es una pésima pinta para el clima político interno del PAC.

El PAC se ha caracterizado por tratar de eludir, de manera a veces bastante burda, el dejar explícito cual es su filiación ideológica. Nacido a principios del siglo XXI, y recogiendo los coletazos del pensamiento posmoderno, apelaron desde un inicio a decir que eran un partido “sin ideología” y levantando la bandera de una ética estricta, casi puritana en un sentido religioso.

Aprovechando el vacío creado por la desaparición y desbandada de la izquierda organizada en partidos políticos; con la explosión de Fuerza Democrática, provocada desde adentro y con no poca intervención de la derecha política y con el potencial esperanzador que representó la lucha en contra del llamado Combo del ICE, pronto lograron atraer a un número no pequeño de personas cuya necesidad de expresarse y actuar políticamente percibieron podría ser posible en ese nuevo partido. De esa manera, se incorporaron muchas personas que se consideran a sí mismas ubicadas en el arco político de la izquierda progresista. Y estas han sido muchas de las que han percibido la necesidad de que el PAC se convierta en un centro que permita cristalizar una coalición que exprese una visión y una sensibilidad de centro izquierda, que asuma posiciones que, de una u otra manera, lo acerquen a posiciones que se podrían identificar con una socialdemocracia de viejo cuño.

El reto de la jerarquía del PAC es explicarle a las personas
que se identifican como progresistas porqué negocian con
actores políticos que no marchaban junto a ellas tras esta consigna.
Esta sensibilidad y estos principios permearon al PAC y en muchos de estos sectores se vé con simpatía y con cercanía muchas de las posturas del FA, sin que se llegue al extremo de querer equipararlos. Los acuerdos y apoyos mutuos que se forjaron a lo largo de los últimos 6 años no son pocos. Tal vez no se manifestaron en acuerdos orgánicos entre partidos, pero los contactos que se establecieron entre militantes del FA y del PAC crearon lazos importantes. Vale recordar, por ejemplo, las coincidencias durante las jornadas de oposición al TLC, o las manifestaciones de apoyo a José Merino del Río, diputado del FA (2006-2010) en su oposición a los proyectos de la llamada Agenda de Implementación, las posturas coincidentes respecto a los permisos de patrullaje conjunto y algunas experiencias unitarias en el marco de las elecciones estudiantiles en la Universidad de Costa Rica.

Son estos sectores, los más interesados en dinamizar al PAC con nuevas posturas ante la realidad política, las que deben hoy estar cuestionando esos compañeros de viaje. No sé como podrán explicarles lo del “centro ideológico”, con la exclusión del FA (¿será una concesión ante la presión de ese tercio del PUSC?), que los posiciona, tal vez sin buscarlo, en la misma categoría de la “extrema izquierda”, aunque estén bastante lejos de ese extremo precisamente. ¿Cómo entender que se haya preferido escoger entre precandidatos que apoyaron, y aún lo hacen, el TLC y el clivaje que significó en la estructura económica del país? ¿Cómo olvidar que uno de esos precandidatos poseía en esos años una columna en el periódico La República, desde donde descargó munición contra quienes se oponían, entre esos, el PAC? ¿Cómo olvidar que otro de esos precandidatos, siendo miembro de la Juventud Socialcristiana, llamaba a reventar movimientos de reinvindicación laboral en la CCSS? Y sí esto no bastara, ¿cómo explicar el apoyo de un diputado de la actual fracción del PUSC, ex jerarca del desaparecido Instituto de Desarrollo Agrario, cuestionado por actos de corrupción?

Parece realmente rara esta postura, y algo de ello deberán explicar desde el PAC a estos sectores progresistas. No es que crea que vayan a abandonar el partido, pero también ello puede desembocar en una apatía y una resistencia silenciosa a su interior. Y esas resistencias a su vez pueden traer un resultado no deseado en las próximas elecciones: no lograr el triunfo electoral y tener una fracción legislativa más disminuida. Claro, en el supuesto que ambos sectores logren imponerse. Es por ello que pareciera que la posibilidad de que 1 + 1 = 0, no deja tener algún asidero de realidad.