martes, 21 de mayo de 2013

Convención del PUSC: ganó Calderón con Hernández de fachada.

¿Será este el verdadero candidato
del PUSC y Hernández sólo una
cara potable para captar votos?

Cuando el ex presidente Rafael Angel Calderón Fournier fue sentenciado, algunas personas pensaron que ese era el fin del Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Máxime que, junto con Miguel Angel Rodríguez, eran hasta el momento dos ex presidentes de ese partido que sufrían la misma suerte.

Pero en la política tradicional costarricense, cualquier cosa puede pasar. A contrapelo de la tan reverenciada justicia, al menos en su discurso, el imputado se transformó de la noche a la mañana en víctima. Lo más patético de todo es que los cargos nunca fueron de orden político; eran simples y llanos cargos de orden criminal delictivo.

Las primeras muestras de que esto era así fue la escogencia, y posterior elección, de su esposa Gloria Bejarano, como candidata a diputada por San José. Tan pronto como queda en libertad, el sentenciado expresidente inicia una serie de movimientos para retomar el control de lo que quedaba de ese PUSC. Inhibido para ejercer cargos públicos por la sentencia, comienzan a buscar un “hombre de paja”, una cara que le permita a él su círculo cercano, poder reconstruir esa correa de transmisión entre lo público y lo privado.

Pronto se comienza a hacer patente que puede más el caudillismo que la dignidad y la memoria. Entusiasman a un grupo de personas, suponemos que esos que les gusta llamarse “calderonistas de hueso colorado”, con una figura gris y desconocida. Se trata de un médico, cuyo único blasón es haber sido director del Hospital Nacional de Niños. Su nombre es Rodolfo Hernández. Jugando con
Ante la evidente falta de experiencia política y
de planteamientos propios, le han querido crear
al Rodolfo Hernández una aura de poder tradi-
cional, tratando de jugar con lo de "el doctor",
en clara alusión a Calderón Guardia.
figuras retóricas que evocan a un pasado (muy pasado por cierto) glorioso, le llaman “el doctor”. Una evocación directa a Rafael Angel Calderón Guardia, padre de Calderón Forunier. Siendo Calderón Guardia parte de una cuadrilla mitológica del siglo XX en Costa Rica (junto con Monseñor Sanabria, Manuel Mora y José Figueres), es de suponer que se apeló en mucho a una forma de poder tradicional.

La situación se legitima, como es mandatario en estas épocas de marketing político, a través de las mal llamadas “convenciones abiertas”. El domingo 19 de mayo resultó electo con un 77% de los votos, según el primer corte que entregaron. Inmediatamente se comienzan a dar manifestaciones que apuntan hacia que el objetivo real del PUSC en estas elecciones es la de tratar de construir un bipartidismo renovado. Como me decía una amiga, un PLUSC 2.0 [1].

En sus primeras declaraciones, Hernández se dejó mandar con una joya discursiva. Siendo correcto, como parece que es imprescindible hoy en la llamada oposición política, llama a que se conforme una coalición que logre un trinufo sobre el PLN, aunque con un pequeño matiz: él considera que la “coalición” debe ser una integración en torno al PUSC y su figura, porque “...argumentó que el PUSC es el partido opositor con la mayor intención de voto y es lo lógico que el líder de esa agrupación encabece la papeleta.” [2]. Bueno, eso es relativo si nos atenemos a los números.

En el año 2001 este mismo partido realizó un proceso similar para la escogencia del candidato. Curiosamente, esa vez resultó vencedor otro profesional en medicina y que a la postre fue electo presidente, Abel Pacheco. En ese momento acudieron a votar un total de 376 mil personas [3]. Doce años después, lo que Hernádez llama ampulosamente “el partido opositor con mayor intención de voto” logró convocar solamente 145 mil personas. [4]

No hay que ser genio de la estadística para darse cuenta de que estos números lo que reflejan es, por un lado, una vuelta de espaldas de parte de buena parte de la población en términos absolutos. De una a otra convocatoria llegaron
Mal empezó Hernández al hacer malabarismo
estadístico para ocultar algo que se cae de
maduro. El dizque apoyo al PUSC está muy
erosionado del 2001 a hoy.
231 mil personas menos. Y si consideramos que en ambos casos el único requisito era el de figurar en el padrón electoral, son todavía más pasmosas esas declaraciones, porcentualmente la merma debe ser mayor. Con argumentos así es muy difícil que concite apoyos.

La otra nota curiosa, que pareciera tener una intención de impulsar a Hernández como algo que no es, la encontramos en los titulares de las notas con que se anunció el triunfo de Pacheco y de Hernández. En el primer caso, La Nación tituló “Abel Pacheco es el candidato del PUSC” y como subtítulo “Calderón: 'Respeto la decisión de la mayoría, pero no la comparto'” (el destacado es nuestro)[3]. Fría nota, bastante espartana. E inmediatamente el mensaje claro del “Capo de tutti capi” en que deja claro que este no era de los suyos.

En el caso de Hernández, a pesar de lo evidentemente fracasada y meguada que fue su elección, el título da a pensar otra cosa: Doctor Rodolfo Hernádez arrasa en el PUSC y gana la candidatura para el 2014”. (los destacados son nuestros)[4]. Se destaca, curiosamente, su profesión y que como ya explicamos, es usado como recurso tradicional por la dirigencia calderonista. El usar la palabra arrasa, con la connotación de poder casi que absoluto que carga, no deja de ser a mi modo de ver casual. Hay una intención de parte de los sectores económicos representados por La Nación, de ir formando la representación de que el PUSC es más fuerte de lo que en verdad es, y a la larga, resucitar ese bipartidismo necesario para crear el añorado “ambiente de negocios”, que traducido en clave de jerga política equivale a gobernabilidad. O sea, eliminación de cualquier entrabamiento al desarrollo de las política económicas que el PLUSC impulsó en los noventas y que se ha visto ralentizado en el siglo XXI.

NOTAS

[1] PLUSC es un acrónimo acuñado para el bipartidismo protagonizado por el Partido Liberación Nacional (PLN) y el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC). Era una forma ingeniosa de expresar que de forma eran dos partidos, pero en el fondo, era una sola cosa.



2 comentarios:

  1. Compeletamente cierto. Nada más una aclaración. No ha sido La Nación el único abanderado en esta forzada resurrección del PLUSC. La República, el pasquin canadiense, ha dado una lucha superior a La Nación para revivir este bipartidismo.

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