jueves, 27 de junio de 2013

Por la boca muere el pez... y Laura también

A veces me parece poco creíble que Laura Chinchilla tenga un título en Ciencias Políticas. Es como un motivo de duda que siquiera forme parte de ese colectivo de profesionales, muchos(as) de los que me precio llamarles amigos(as).

Claro está que en cualquier disciplina de las Ciencias Sociales existen diferentes formas de abordar la realidad, pero no sé a cual pertenecerá o se adscribirá Chinchilla. Porque ha demostrado una incapacidad de manejo discursivo que raya más en la negligencia que en la impericia.

Dudé si escoger el primer término o el segundo. Pero me decidí por negligencia, sobre todo porque no creo que no tenga los elementos necesarios como para pensar en una falta de habilidad (al fin y al cabo si llegó donde llegó por algo será). Lo que sí es meridianamente claro es su falta de cuidado en el uso del discurso como forma de ejercicio del poder.

Son muchísimos los ejemplos que a lo largo de estos más
Dos elementos son destacables de la jornada
del 25 de junio. La multiplicidad de demandas
y la descentralización de la movilización.
de tres años se podrían presentar. Pero en esta semana han habido tres casos en los que se podría demostrar. Dos de ellos se dan como reacción a la movilización del 25 de junio, una movilización que sacó a la calle a miles de costarricenses para manifestar su descontento, en términos generales, con su accionar. Casi que fue un “quéjese en la calle”. Ella, en vez de tratar de calmar las aguas, más bien las agita.

El mismo día de la marcha escribe en su red social una frase que más o menos decía que felicitaba a los buenos costarricenses que no habían ido a la huelga. ¡Muy bien presidenta! En un país en que se está radicalizando la población políticamente involucrada, Usted la ha alejado más una de la otra. Con esa idea, no sé si de su propia pluma o de alguna asesoría en comunicación que han contratado en Zapote últimamente, divide a los(as) empleados(as) del Estado, en principio, y a la ciudadanía en último término en buenos y malos. Claro está, si no fue a la huelga (por las razones que fuera) es alguien bueno; si ejerció su derecho a manifestarse, es malo.

Dividir a la población en buena (si me apoyan)
y mala (si no me apoyan) la deja con un mal
talante democrático.
No importa que se esté o no ejerciendo un derecho democrático. Lo que importa es si se está en contra o no de la presidencia. Si estás contra mí eres malo, enemigo. Por tanto, ¿será válido que se le ataque a esa “facción maligna”? Si alguien tenía sus dudas de la impronta autoritaria, bueno, que vaya disipando esas nubes dubitativas. El fascismo se inventó una máxima trágica: El Estado lo es todo. Ojalá y no sea que por ahí va la lógica que está sosteniendo este tipo de manifestaciones.

Al día siguiente, los periódicos reseñan una frase que terminó de enardecer los ánimos. Manifiesta la presidenta que “Los empleados públicos no son pobres”. Una frase que efectivamente puede ser cierta si se analiza desde elementos de orden sociológico objetivos. Si se define que un pobre es quien tiene ciertas características de ingresos por día, acceso a servicios de seguridad social y educación pública, por ejemplo, es muy probable que, efectivamente, no haya pobres.

Pero si se toma en consideración elementos de orden psicológico y culturales, una vez más la pifió. En las representaciones sociales que posee la población (esto lo propongo como una presunción), si no se es pobre, se es rico. Y si bien muchos(as) empleados(as) públicos(as) tal vez se ubiquen en los estratos medios de la estructura social, tampoco por ello se van a sentir ricos; máxime cuando las investigaciones han demostrado que en los últimos años hay un estancamiento o, incluso, una movilidad hacia abajo. Son otros los sectores que se han movido hacia arriba, y no están vinculados precisamente, con el empleo público. Podría leerse a Pérez Sáenz.

Para terminar de cargársela, resulta que la ARESEP pasa
La marcha atrás de la dismi-
nución del precio de combus-
tibles, achacándole la causa a
errores técnicos y obviando la
presión que ejercieron los due-
ños de las gasolineras fue la
guinda en el pastel de la semana.
de decretar una disminución del precio de los combustibles, en promedio de cuatro colones por litro a un aumento de 9 colones por litro. ¿Cómo se explica ese cambio de criterio? Igual que como se ha explicado mucho de lo que ha pasado en el pasado trienio, le echan la culpa al "descuido" de técnicos medios de la institución. Por supuesto, la responsabilidad política pasa a segundo plano. Sin embargo, los elementos de discurso que llegaron a esa desinflada población que veía un pequeño desahogo del bolsillo, son otros. La principal presión para revertir la situación vino de los dueños de las estaciones de servicio, alegaban que esa disminución implicaría una caída en sus ganancias (margen de comercialización era el término usado). Nunca hablaron de que sus ganancias fueran cero, o que no podrían cubrir los costos fijos de operación. Se trataba de ganar menos.


La población no va a entender que se le haya dado la espalda en este caso (una vez más). Es algo así como fusilar al cocinero de un batallón por los errores que cometió el general al plantear la batalla.

martes, 25 de junio de 2013

Rumores y certezas sobre Villalta y el derecho de huelga en el sector público.

A finales de setiembre del año pasado, la Asamblea Legislativa aprobaba, con una holgada mayoría, el proyecto impulsado por el Frente Amplio y su diputado, José María Villalta, que dotaba a la clase trabajadora de Costa Rica de una serie de normas relativas a los procesos laborales.

Este cuerpo legal regulaba una serie de aspectos que representaban un avance. La oralidad de los procesos, el reforzamiento del derecho de defensa y el apoyo del Ministerio Público, el reconocimiento y fortalecimiento de los sindicatos como legítimos interlocutores ante la patronal y el ajustar la legislación relativa a la huelga a los preceptos internacionales. Este último aspecto incluía la incorporación de lo que Costa Rica ha aprobado como convenios internacionales ante la OIT.

El poder ejecutivo vetó dicha norma parcialmente. No le gustó a Chinchilla el que se reconociera que en los servicios públicos se den huelgas. Vale decir que la norma aprobada planteaba, como se hace en muchísimos países del mundo, el que los servicios públicos puedan decretar la huelga, como legítimo derecho de protesta y lucha por sus reivindicaciones, siempre y cuando se garantizara, mediante un plan, los servicios mínimos necesarios.

Esta figura de los servicios mínimos la he visto aplicada en España por ejemplo. Los sindicatos comunican cuales serán, por ejemplo, los horarios mínimos de trenes y aeropuertos; en el sistema de salud -bastante combativo por cierto sobre todo en la Comunidad de Madrid- se mantiene el personal mínimo para garantizar la atención de urgencias y de pacientes hospitalizados. Se ha aplicado en las últimas huelgas generales.

Pero Chinchilla le dio la espalda a esta experiencia concreta y prefirió la ruta que se le ha hecho común; buscó la confrontación. El mismo día que José Merino moría en La Habana, vetaba la ley parcialmente. Específicamente, los artículos relativos al derecho de huelga en el sector público. Pero con este veto, debía volver a la Asamblea Legislativa para ser de nuevo discutido.

De manera extemporánea, envían posteriormente, un texto sustitutivo que pretendía remplazar el articulado original. En este texto, prácticamente desconocía que los(as) trabajadores(as) del sector público costarricense fueran sujetos del derecho de huelga. No sólo retrocedía en lo aprobado originalmente, iba más atrás de lo que actualmente rige en el Código de Trabajo. Sea, volvimos a antes de la reforma de 1943. Como decía una colega de mi lugar de trabajo, volvimos a los tiempos de la Revolución Industrial del siglo XIX.

Los rumores infundados y ¿malintencionados?

No más llegada la propuesta del Ejecutivo a la Asamblea Legislativa comenzaron a circular una serie de versiones entre el movimiento sindical costarricense. Fundamentalmente se basaban en una premisa que llamaba la atención y no dejaba de asombrar a quien haya seguido la trayectoria de Villalta como legislador y de su partido.

En síntesis, planteaban estas rumores que Villalta, se había puesto de acuerdo con otras dos agrupaciones sindicales para negociar la aprobación de la propuesta de Chinchilla (creo que sería más certero decir de la derecha recalcitrante) a cambio de mantener el resto del proyecto con vida. Esta versión, nunca confrontada directamente con Villalta, se difundió como fuego en la pradera sobre todo entre la membresía de la Asociación de Profesores de Segunda Enseñanza (APSE).

A fe de ser honesto (y poco diplomático diría alguien, con justa razón), esta versión distorsionada de los hechos la hizo, de manera sistemática, una serie de personas vinculadas con un partido político del arco de la izquierda que ha tomado al Frente Amplio como su diana para enfilara sus ataques. Cuánta razón tenía aquella amiga que me decía que a veces es más preocupante quien tienes al lado que al frente de la trinchera.

Beatriz Ferreto, presidenta de la APSE, permitió que Villalta
El permitir que Villalta explicara su posición ha-
bla muy bien de la gestipon que realiza Beatriz
Ferreto al frente de APSE. No es creando dis-
tancias entre actores que se logra la confianza.
asistiera a una reunión con las coordinaciones regionales el sábado 22 de junio. Así lo hizo y de manera frontal, autocrítica a veces y sincera, el diputado de izquierda expresó los detalles de la situación. Reconoció que esta confusa situación se propició, en buena medida, por un relajamiento en los canales de comunicación. De igual manera dejó claro que en ningún momento había asistido a ninguna negociación como se le señalaba. De hecho, ni siquiera quienes así lo afirmaban podían demostrarlo. Más bien, dibujó el cuadro de la situación. En estos momentos, la moción del gobierno simplemente no tiene viabilidad por errores procedimentales. Como nota al margen, lo que le falta de pericia a este gobierno le sobra en autoritarismo.

Ante esa situación, los escenarios posibles de salida son tres: 1) que la Asamblea reselle el proyecto, o sea, rechace el veto y le ordene al Ejecutivo que se publique el proyecto tal cual fue aprobado; 2) que el proyecto termine archivado o 3) que se eliminen los artículos referentes a la huelga en servicios públicos y sigan rigiendo los que actualmente están en la ley.

Creo importante rescatar que este ejercicio de comparecencia ante la APSE tiene un valor muy grande en cuanto a prefigurar una forma de ejercicio del poder. Más que imponer, Villalta busca el diálogo con este importante actor social. Así es como se crean lazos entre los partidos políticos y la sociedad civil. De esta manera se pueden crear entramados que permitan la aprobación, ejecución y la necesaria evaluación de políticas públicas legitimadas.

La comparecencia de Villalta
ante las coordinaciones regio-
nales de APSE fue transparen-
te, autocrítica y sincera. Y eso
fue percibido por los(as) la di-
rigencia que lo oyó.
La explicación fue aceptada, hay que decirlo. Las intervenciones fueron siempre en el sentido de, sin caer en la lisonja, sí manifestaban que los lazos de confianza se restablecieron. Ahora hace falta que las bases se enteren de esta situación y puedan estas, de manera informada, tomar la decisión que crean mejor. Asimismo, se debe destacar el papel de la presidenta Beatriz Ferreto, que con absoluta transparencia y honestidad, pero con un talante de buscar el entendimiento, emplazó a Villalta, le dejó explicarse y mantuvo un ambiente de respeto.

Cuando hoy escribo estas líneas, 25 de junio, la evidencia de que estos lazos se restablecieron -incluso me atrevo a decir se reforzaron- fue que a Villalta le invitaron a dirigir unas palabras en la tarima del magisterio. No hubo reclamos, no hubo insultos. Solamente aquellos(as) que habían iniciado el rumor se mostraron un poco resentidos, pero ante la abrumadora muestra de apoyo y simpatía, debieron bajar cabeza y rendirse al dictado de la mayoría.


Por cierto, todo lo que pasó el sábado no me lo contaron, pude verlo de primera mano.

sábado, 22 de junio de 2013

El desayuno de la gallina y el cerdo. A propósito de un editorial de La Nación.

Hasta unos dos años, poco más o menos, trabajaba para una empresa que vende servicios de educación. Como es usual en muchas de estas, se gastan al principio del año lectivo unos buenos cientos de miles de colones trayendo “motivadores” (siempre fueron hombres). Su misión es “motivar” a los(as) trabajadores(as) a que acepten de buena gana, y con no poca colaboraci´pon voluntaria, el proceso de explotación que deberán afrontar en el curso que inicia.

Uno de esos expertos en motivación (yo prefiero llamarlo agente de construcción de hegemonía patronal), inició su charla contando una historieta, cuya temática es la que inspiró el título de este túnel. En síntesis, nos despachó una trama en la que un cerdo y una gallina decidieron hacer un desayuno compartido. Cuando se discutió quien llevaba que, la gallina le propuso al cerdo que ella llevaba los huevos y él debería poner el tocino. Y remata diciendo que en una empresa, el patrono era la gallina y el trabajador el cerdo.

El mensaje no podía ser más claro. El salario que paga el patrono es un desprendimiento de algo valioso, pero no es un mayor sacrificio. Los trabajadores deben, a su vez, darle al patrono su parte, aunque ello signifique un sacrificio y una mutilación física. Al fin y al cabo, poner un huevo no mata a la gallina, sacarle un trozo de tocino al cerdo podría ser fatal, o en el mejor de los casos, dejarle una mutilación corporal.

Todo esto lo traigo a colación con motivo de una nota y un editorial aparecidos en La Nación en esta semana. La nota reseñaba un estudio que ejecutó la administración de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS) sobre las incapacidades de las personas trabajadoras. El estudio en mención determinó, suponemos que esa era la motivación del mismo, que en ciertas instituciones públicas, un buen porcentaje de su planilla había debido acogerse a una incapacidad por enfermedad. Que en algunos casos había sido un 50% o más. Y que de las 20 empresas con más incapacidades, solamente 2 eran privadas. En suma, dejan patente que en el sector público las personas se incapacitan más. [1]

Después de la nota, viene el editorial preceptivo [2]. El anónimo editorialista (maldita la hora en que no asumen su responsabilidad personal) en el que califica, sin ningún tipo de rubor, como un “flagrante abuso” lo que sucede en el sector público. Solo el título ya deja clara la intención. Según el DRAE, abuso, como acción de abusar, se refiere a “Usar mal, excesiva, injusta, impropia o indebidamente de algo o de alguien.” Si le agregamos el adjetivo de flagrante, que según el mismo DRAE es “De tal evidencia que no necesita pruebas.”, simplemente cierra la discusión. Ya dictó sentencia, sin posibilidad de defensa o explicación objetiva.

Mucha de la posición la resume la siguiente frase de ese editorial
En ausencia de factores de riesgo particulares, capaces de explicar las epidemias, la lógica apunta en tres direcciones: trabajar para el Estado afecta la salud, el pago del subsidio equivalente a la totalidad del salario enferma, o la combinación de ambos produce condiciones de insalubridad.” [2]
Ahí no está la cuestión. No es un problema de situaciones
ambientales o de características propias del sitio de trabajo. La cosa pasa por el terror con que se ha disciplinado la fuerza laboral en el sector privado. Yo en lugar de asombrarme por las diferencias de incapacidades me preguntaría, ¿cuantas personas han debido asistir a trabajar, aún cuando no estén en condiciones físicas mínimas para hacerlo, por el temor de perder su trabajo? Cuando inician las recurrentes y estacionales epidemias de gripes y diarreas, cada año más fuertes por mi experiencia, afecta a todos(as). ¿Qué factores son los que llevan a una persona a asistir a trabajar a una fábrica, aún cuando no esté en condiciones? ¿Porque desprecia asistir a una clínica o un EBAIS a solicitar su incapacidad y prefiere, en muchos casos, poner en peligro su integridad física?

Pareciera que como en el cuento del malhadado motivador del inicio de este túnel, a la clase trabajadora siempre le toca poner el tocino.

REFERENCIAS



viernes, 7 de junio de 2013

La apolítica no es rebeldía, es rendición

A Héctor
un joven de los que no se ha rendido
A Patricia
una joven eterna que nos ha enseñado a no rendirnos
A Chema
que tiene el reto de no desencantarnos

Viajar en autobús te permite, cuando no te interesa el falso humor radial matutino o las páginas de los pasquines que tan ávidamente lee tu vecino de asiento y exponen a la mujer como un simple objeto sexual, tener un tiempo y pretexto para leer. Así he devorado miles (sin exagerar) de páginas en los últimos años. Ahora mismo, estoy leyendo un libro de Saramago, “Cuadernos de Lanzarote (1993-1995) [1].

Escrito a partir de sus notas en clave de diario, recogidas en cuadernos, en la entrada del día 8 de agosto de 1993, transcribe una cita de Juan de Mairena [2], me abofetearon para recordarme como la apolítica es hoy por hoy la mejor expresión de triunfo hegemónico del capitalismo, al menos, en Costa Rica. La cita es larga, pero vale la pena transcribirla. Empieza la cita diciendo:
La política señores, es una actividad importantísima... Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala, que hacen trepadores y cucañistas [3], sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros y, naturalmente, contra vosotros. Sólo me atrevo a aconsejaros que la hagáis a cara descubierta; en el peor caso con máscara política, sin disfraz de otra cosa; por ejemplo: de literatura, de filosofía, de religión. Porque de otro modo contribuiréis a degradar actividades tan excelentes, por lo menos, como la política, y a enturbiar la política de tal suerte que ya no podamos nunca entendernos.” (111-112).
Esa es la clave real de quienes le han dado la espalda a la política, así sin más ni más. Podrán sentirse rebeldes, luchadores en contra del sistema corrupto y senil en que viven, pero en realidad, como lo dice Machado, han sucumbido ante quienes “...los que pretenden hacerla sin vosotros”. Porque en última instancia, ¿a quién beneficia que las personas se alejen de toda actividad política? ¿Quién gana y quién pierde al no vincularnos, por ejemplo, en la dimensión electoral-partidaria?

Son esos trepadores y cucañistas quienes ganan de todas todas. Por un lado se indignan de sus prácticas (y con justa razón), pero por otro disparan con escopeta recortada y se llevan por delante lo bueno y lo malo. Y sentados en una mesa de café o bar, se pegan un tiro en la sien al gritar a los cuatro vientos que "todos son iguales", ya que serán esos mismos corruptos seguirán haciendo y deshaciendo en su beneficio, al obtener la victoria por su rendición. Es por ello que no hay tal rebelión, es una y simple rendición.

La frase de hacer política a cara descubierta es sugerente, creo, para cualquier joven que haya decidido no rendirse y esté dispuesto a mantener la ilusión viva. Y hoy más que nunca vemos como el recurso de usar máscaras se ha convertido en el medio para reforzar ese sentimiento apolítico. Nuestra América Latina nos da dos ejemplos que están en los polos opuestos.

Pepe Mujica, presidente del Uruguay. El arque-
tipo del político joven, más que por edad, por
no usar la careta. Su carisma estoy seguro se-
rá emulado en el futuro, porque de una u otra
manera encarna la mejor manera de ir erradi-
cando la apolítica.
Por un lado tenemos a un presidente, Pepe Mujica en Uruguay ha demostrado que sí es posible hacer política sin usar las caretas que ocultan a la persona y su forma de ser. Su talante, su puesta en escena no necesita de parafernalia ni de falsos blasones y oropeles. Es tal cual, un ser humano que ha creído que puede brindar un empujón para sacar a la carreta de la humanidad del lodazal en que nos ha hundido el capitalismo.

Por el otro tenemos al presidente de México, Enrique Peña Nieto. Un producto del marketing publicitario, un íncubo creado a imagen y semejanza del ideal posmoderno del hombre centrado en su veneración al físico y que ensalza el modo de vida de los ricos y famosos como el émulo a seguir por las masas. Ahora entiendo porqué Schumpeter defendía como lo hacía la democracia liberal. Cuando las elecciones se plantean en términos de competencia, en la lógica general del mercado, no hay cabida para las caras descubiertas, sólo lo hay para el envase que venda. Y como el pueblo sólo debe legitimar por el voto, y esperar a la próxima elección para evaluar (o sea retribuir o castigar -seguir comprando o cambiar de producto-), pues es lógico que se levante una cierta apatía. Al fin y al cabo, es mejor tener una clientela fiel, aunque pequeña, que grande y mucho menos crítica.
En las antípodas de Mujica, Peña Nieto. Producto
pensado y diseñado en oficinas de marketing.
Sonará a blasfemia, pero cada día me convenzo más que hemos sobre valorado la Revolución Francesa. Al fin y al cabo, esta fue una revolución burguesa, donde el proletariado no tenía cabida. Y ese sentimiento, oculto y ensombrecido, creo sigue acechando y actuando en las intenciones reales de las democracias liberales. Por desgracia la Revolución Rusa, que debería haber completado la tarea iniciada en 1789 fue de una u otra manera desvirtuada. Pero sus ideales siguen vivos y esperando ser alcanzados, hay que terminar el viaje hacia la superación de la barbarie.

Y en nuestro
Esta foto es tomada de una
sección de prensa rosa de
la prensa nacional. Un maqui-
llista de una televisora nacio-
nal, una modelo y un cantante
de música comercial. En una
fiesta de la "farándula".
país cada día son más quienes en la política se enquistan usando las caretas que ya en otros países han campeado. Hoy sin ir más lejos, tenemos a un candidato, Johnny Araya, que se ha dado a conocer más por sus apariciones en las páginas de la prensa rosa que por sus aportes reales al bienestar de la población de San José, en donde ha sido alcalde por más de 20 años, basando sus triunfos, precisamente, en la desmovilización de los(as) votantes. Y no es que sea un pecado asistir a fiestas y festolines, pero de ahí a posar, con sonrisa de dientes perfectos incluida, para las cámaras con personajes de la industria del espectáculo nacional, eso es una máscara.

Termina Saramago su transcripción de Machado con estas palabras:

Y a quienes os eche en cara vuestros pocos años bien podéis responderle que la política no ha de ser, necesariamente, cosa de viejos. Hay movimientos políticos que tienen su punto de arranque eb justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria. Esta política, vista desde el barullo juvenil, puede parecer demasiado revolucionaria, siendo, en el fondo, perfectamente conservadora. Hasta las madres -¿hay algo más conservador que una madre?- pudieran aconsejarle con éstas o parecidas palabras: 'Toma el volante, niño, porque estoy viendo que tu papá nos va a estrellar a todos -de una vez- en la cuneta del camino'.” (112).

Esa es la gran ironía de nuestra sociedad. Si un joven, por edad y pensamiento de lo que debe ser la acción política, decide dar el paso al frente y asumir el reto, que decide plantar cara a los trepadores y cucañistas, tiene el riesgo de ser o bien vilipendiado al ser asimilado a quienes, precisamente, busca derrotar o bien es reducido por la lógica adultocentrista: “es muy bueno, pero todavía le falta”. ¿Le falta qué? Nada le falta, salvo las malas mañas y ojalá nunca las asuma.

Y cuando pienso en jóvenes lo pienso no sólo en la dimensipon etaria, también en la dimensión de la praxis personal. Una praxis que está determinada por valores e historia de vida. Pepe Mujica es un eterno joven. Y aquí también los hay, y me enorgullezco de ser sus amigos. Patricia Mora es una de ellas. Y conozco jóvenes de edad pero son ancianos en su praxis, repitiendo las mismas formas, vistiendo las mismas caretas que le han traspasado quienes ya satisfacieron sus necesidades de acumulación de capital, sea este material o simbólico (lo que alguien llamó el “ejercicio erótico del poder”). Y de estos personajes hay en la derecha y en la izquierda.

José María Villalta tiene hoy un reto enorme en sus hombros. Porque es un joven no sólo en la forma en que concibe y actúa en la política, sino también por su edad. El debe demostrar que sí hay que hacer política, que los jóvenes de edad y/ó de pensamiento, tienen la obligación de no darle la espalda a la acción política, porque si lo hacen sucederá lo que ya Machado advertía en hace casi 80 años: “Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros y, naturalmente, contra vosotros.”. No vaya a ser que cuando se den cuenta de que el carro está fuera de control, no sólo nos hayamos estrellado contra la cuneta, ya estemos volando hacia el abismo. Y a fe de confesión, porque le conozco, está más cerca de ser un Mujica, que de ser un Peña Nieto.

NOTAS

[1] Saramago, J. (1997). Cuadernos de Lanzarote. (1993-1995). Madrid, España: Alfaguara.

[2] Juan de Mairena es un personaje, creado por Antonio Machado en su obra “Consejos, sentencias y donaires de Juan de Mairena y de su maestro Abel Martín”. Así, en relidad es Machado hablando a través de Mairena.


[3] Cucañista deriva de cucaña. Esta palabra tiene dos acepciones que cobran sentido en la cita. La primera es la 3 del DRAE: “3. f. coloq. Medio de alcanzar algo rápida y cómodamente”. La otras es la 4: “4. f. coloq. Aquello que se consiguecon poco trabajo o a costa ajena.” http://lema.rae.es/drae/?val=cucaña

jueves, 6 de junio de 2013

¿Porqué quieren convertir al Frente Amplio en chivo expiatorio?

¿Hay o no hay condiciones para la tan manoseada, anhelada y (pareciera) saboteada coalición? Esa es la pregunta que se deben estar haciendo algunas personas. Personalmente, creo que menos que hace unos meses. ¿Es realmente el Frente Amplio el culpable o es la víctima propiciatoria por no prestarse a juegos políticos interesados?

Los acontecimientos que se han venido dando parece que demuestran lógicas e intenciones diferentes entre los actores involucrados. Asimismo, hay una clara y evidente diacronía entre sus acciones. Para los efectos de este túnel, pienso como actores a los partidos Frente Amplio, Acción Ciudadana (PAC), Patria Nueva-Alianza Patriótica (PN-AP) y a el espacio cada vez más desconfigurado de “Coalición Viva”.

Debo decirlo, ya que soy parte (probablemente me endosen el adjetivo de “interesada”), de que de todos estos actores el único que ha mantenido una postura sobre el cómo debe ser esa eventual coalición, desde hace ya bastantes años, ha sido el Frente Amplio. Desde su I Congreso definió las líneas maestras: 1) Debe ser una coalición que tenga como signo de identidad el progresismo; 2) Para las elecciones debe presentar una papeleta presidencial únicamente bajo la bandera de la coalición; 3) Los partidos que participen mantendrán su autonomía para las papeletas legislativas y 4) Esta coalición debe servir de lanzadera para un proyecto a largo plazo y que permita cristalizar una fuerza de cambio. Ahora sí, personalmente, una visión inspirada en nuestro homónimo uruguayo pero sin ser copia al carbón.

A partir de estos principios, se iniciaron acciones encaminadas a permitir presentarnos a una eventual negociación con las condiciones organizativas que estuvieran acordes. Es por ello que el proceso de renovación de estructuras finalizó antes que cualquier otro partido, incluyendo una Dirección Nacional legalmente constituida y legitimada ante las bases. También se avanzó en la elección de nuestro candidato presidencial, el compañero José María Villalta; esto significa que proponemos a alguien como eventual candidato a ser designado por esa coalición. Y en concordancia con el principio 3, ya hemos definido nuestras papeletas legislativas en todo el país.

El carácter progresista lo determinarán dos elementos, la propuesta programática y la praxis de gobierno. La segunda es un elemento potencial, que sólo se materializará en un eventual triunfo. Pero la primera es fundamental para los dos momentos de la praxis: ganar las elecciones y gobernar. También Frente Amplio ha avanzado en ese sentido, de hecho ya se ha avanzado en ese camino.

Pero los otros actores no parecen tomarse la cosa de la misma manera. El PAC es el que más confuso ha operado en toda esta coyuntura. El proceso de renovación reveló una seria fractura interna, estando aún (y no lo digo yo, sino sus autoridades), resolviendo inconsistencias. La Asamblea Nacional recién se instaló hará unas dos semanas, para terminar con una seria discrepancia interna, respecto al método de elección de su candidatura. En cosa de esas dos semanas, en concreto, en poco menos de 16 días han pasado de: 1) Que fuera la Asamblea Nacional, 2) Que sea una convocatoria abierta al padrón con “afiliación” en el momento (por cierto, ¿cuántas personas acudirán a cuanta convención haya por simple y llano deporte electorero?), 3) Que la mejor fecha por razones de logística era el 11 de agosto y 4) Que mejor no el 11 de agosto, mejor el 21 de julio. A ver si se ponen de acuerdo, porque esos mensajes solamente dan la imagen de un desorden de padre y señor mío.

El problema es, ¿y con quién se debe contar como figura? ¿Será suficiente tener un poco más de 9 días para finalizar una negociación y poder inscribirse ante el TSE? La pregunta no es baladí, máxime que algunos de sus precandidatos (al menos uno) no ha mostrado tener un entusiasmo loco por buscar acuerdos. Y su precandidata, a quién parece que el mecanismo beneficiará más, no creo esté muy feliz de sentarse a la mesa con un actor que la desconoció como viable para ser la representante de el esfuerzo, así calificado, vital de una coalición.

La gran duda es, y no la logran despejar, si el PAC realmente busca una coalición (donde se sientan a negociar como iguales -o al menos casi-) o tratará de imponerse y con ello asimilar a los otros partidos. Esta táctica ya la usaron en el 2010 y fue desastrosa. Y lo menciono porque una de las salidas en esa vía será decir algo como: “Negociemos todos y dejemos planteado que el candidato de la coalición será el que triunfe en la convención del PAC”. Pero eso, al menos así lo veo, es como firmar un cheque en blanco.

Si nos atenemos a lo que las encuestas tienden a señalar, en una convocatoria abierta, la que triunfará sería Epsy Campbell. Pero resulta que ella fue vetada, expresamente, por uno de los actores de este túnel. De igual manera, en ciertos contactos bastante informarles, los que han participado han sido Juan Carlos Mendoza y Luis Guillermo Solís. El primero parece ha tirado un disparo al aire en que sea el que gane en el PAC. El segundo ya habla, abiertamente, de coalición o alianza; y no es un lapsus mental, menos de un politólogo avezado. Es adelantar una visión estratégica.

Respecto a PN-AP, viendo su conformación parecen ser lo mismo. Una especie de mitosis. El primero inscrito, el segundo no se sabe. Una vieja táctica, agarrar algo chiquito, hacerlo más chiquitillo y presentarse como dos organizaciones independientes. Una práctica que un veterano personaje ha aplicado en el pasado y hoy nos vuelve a servir. El mismo plato recalentado. Poco o nada han significado en la vida nacional y poco o nada representarán.


Y por último ese espacio llamado Coalición Viva. Que nace, y yo me entusiasmé, como un esfuerzo de tratar de mediar, enlazar y facilitar el acercamiento entre partidos. Pero que en algún momento se le empañaron las gafas y perdió el rumbo. De manera gratuita le han lanzado al Frente Amplio la acusación de que no toma acción. Y de manera graciosa, absuleven de todo pecado al PAC y a ese binomio-monomio PN-AP. Pero es que, ¿no es esa la labor de una Comisión de Enlace, precisamente? Debo decirlo, tres desayunos con candidatos y precandidatos no es una manera de plantear una negociación. ¿Quieren que la cosa se mueva? ¡Muévanla! Presenten una hoja de ruta (neologismo que odio pero todo el mundo lo entiende), hagan una propuesta base, enlacen realmente. Pero viendo los tiempos, los ánimos y las situaciones concretas, creo que ya es demasiado tarde.