sábado, 26 de octubre de 2013

El terror como arma política del PLN.

El anticomunismo, como una práctica ejercida en el campo sociopolítico, ha tenido diferente expresiones y ha sido ejecutada por diferentes actores a lo largo del siglo XX y, aunque mucha gente no lo quiera aceptar, se mantiene bastante vivo (por desgracia) en lo que llevamos del XXI. Ninguna sociedad parece escaparse, incluyendo la costarricense. En el contexto de la actual campaña electoral, surge con fuerza y parece que se instaurará a lo largo de la misma. Una situación que seguramente será estudiada en el futuro cercano por parte de quienes se dedican al oficio de la Sociología y de la Ciencia Política. Una situación, también, que puede estar acercando una fósforo encendido a un barril de pólvora.

¿Qué es el anticomunismo?

La verdad, esta es una de esas categorías que todo el mundo sabe que existe, pero que cuesta un mundo definirla en pocas líneas. Yo me incluyo, así que trataré de acercarme al concepto a través de ciertos rasgos característicos.
  1. El anticomunismo siempre es ejercido por parte de aquellos sectores políticos y económicos que ven amenazada su hegemonía por el ascenso de fuerzas y movimientos que cuestionan el status quo, y a su vez, proponen una cambio de curso que les afecta en su capacidad de ejercicio del poder y de acumulación de capital.
  1. El anticomunismo no se dirige específicamente en contra de los partidos comunistas. Ni siquiera se dirige en contra de los partidos de izquierda. Pero en su discurso y accionar, cualquier movimiento o partido que se oponga a lo que mencionábamos en el punto 1 se le endosa la etiqueta de “comunista”.
  1. A los partidos y movimientos objeto de las prácticas anticomunistas se les presenta, casi que de manera sistemática, como fuerzas que responden a las directrices de países extranjeros. Con ello se trata de crear una asociación que, ante los ojos de la sociedad, sea deslegitimadora: Comunista = Traidor. Estos países han ido variando a lo largo de la Historia, siendo lo que Chomsky calificaba como “rough countries”. Son aquellos países que la maquinaria de propaganda de los Estados Unidos califica como países peligrosos. En un inicio fue la URSS. Para América Latina; Cuba, Nicaragua y ahora Venezuela.
  1. Al crear una representación de que los “comunistas” se han alejado de la normalidad (por supuesto, su normalidad), se justifica el eliminarles. En algunos casos extremos se llegó a la eliminación física (Indonesia, Chile, Argentina, Brasil, Guatemala, etc.); en otros se justificaba su eliminación política. En cualquiera de esos casos, las prácticas de eliminación implicaban, también, el establecer un sentimiento de terror entre la población. Se trata, en última instancia, de cerrar el paso y mantener el status quo.
  1. Por último, en todos los casos que conozco, hay tres
    actores internos y, normalmente, uno externo claramente identificables, aunque la intensidad de su participación puede variar, así como la forma en que lo hacen. En los actores internos identifico a las fuerzas militares o policíacas (incluiríamos a los cuerpos paramilitares) que representan el componente de represión; la iglesia, fundamentalmente la católica y los sectores económicamente dominantes, usando para ello estos últimos, la prensa como agente para los efectos propagandísticos. En los externos, usualmente, podemos ubicar a un país del capitalismo central con fuertes vínculos económicos, políticos e históricos con el país en que se da. Así, por ejemplo, podemos poner el caso chileno entre 1971-1973, en que todos estos actores se manifestaron de manera palpable. O en el pasado más cercano, el caso hondureño.
COSTA RICA NO ESCAPA AL MAL.

En Costa Rica siempre se han dado unas prácticas de
Durante la década de los 80
el Movimiento Costa Rica Li-
bre, de inspiración fascista, fue
una especie de brigada de cho-
que del gobierno Monge Alvarez.
Mucha gente debe recordar to-
davía cuando apedrearon una
caravana por la paz en Centro
América ocurrida en el Albergue
Toruma en Los Yoses; con la
complacencia de la policía.
inculcación de terror entre la población, apelando a la “amenaza roja”. Eso no nos debe extrañar, ya que de alguna manera desde 1948 se instauró en el imaginario social la figura del “caldero-comunismo” como una especie de íncubo. Durante la década de los ochenta, y principalmente en el período Monge Alvares (PLN, 1982-1986) y en el Arias Sánchez (PLN, 1986-1990); la arremetida contra las fuerzas que buscaban una alternativa, aún en el marco del sistema democrático, eran muchas veces tildadas de “peones” y, por consiguiente, satanizadas de todas las maneras posibles.

Durante los noventas, sin embargo, el momento histórico hizo que las justificaciones que llevaban a mantener viva esta forma de control social fuera perdiendo vigencia y credibilidad. La desaparición del bloque socialista soviético, el debilitamiento de la Revolución cubana, arrinconada al extremo de tener que tomar medidas extremas para su supervivencia, la derrota electoral del FSLN en Nicaragua, eran indicadores de que, aparentemente, la Historia se había acabado. En el ámbito nacional, se da la desbandada de los partidos de izquierda y en muchos casos, la misma apostatía de sus militantes.

Sin embargo, y a pesar de las fanfarrias de triunfo, la izquierda tuvo una capacidad de realizar una autocrítica y una revisión de su pasado. Eso es lo que no se esperaban los neoliberales que se consideraban vencedores. Surge una nueva generación que llega a conclusiones por sí misma, al margen de lo que podríamos considerar (como era) la “doctrina oficial” que se inculcaba en muchos partidos de izquierda. Esta generación comienza a descubrir que los métodos de comprensión de la realidad, inspirados en el marxismo (como sistema, repito), eran válidos. Y también llegan a plantear nuevas formas de tratar de alcanzar los grandes anhelos del socialismo.

Sólo así se puede explicar el surgimiento de gobiernos de izquierda en toda América Latina. La primera década del siglo XXI creo pasará a la historia como la década del quiebre. Surgen gobiernos de izquierda, así en términos genéricos, en países tan disímiles en su forma de implementar las medidas como El Salvador, Nicaragua, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Brasil, Honduras y Paraguay. En todos ellos, por cierto, mediante procesos electorales que han sido reconocidos como limpios y aceptados por la comunidad internacional. Se rompe un paradigma que decía que un gobierno de izquierda sólo llegaba mediante la vía militar y usando a manera de receta una serie de medidas fácilmente predecibles (por ejemplo, la estatización de la propiedad).

En el caso costarricense, esa nueva generación recibe un bautizo de fuego durante las jornadas contra el llamado Combo del ICE en el año 2000. Y se termina de galvanizar durante la campaña del referéndum sobre la aprobación o no del TLC con Estados Unidos. Y es en este contexto que, sumado a la masiva movilización por parte del Movimiento del NO, los sectores dominantes perciben que su control hegemónico está sufriendo una erosión importante. Y ante ello echan mano al arsenal del terror.

EL MEMORANDUM DEL MIEDO, PRIMERA EVIDENCIA.

En el marco de la confrontación que representó el
Fernando Sánchez (izquierda) y Kevin Casas
(derecha).
referéndum sobre el TLC, se fitró a la prensa copia de un memorándum que dirigían a los hermanos Arias Sánchez (Oscar presidente y Rodrigo, ministro de la Presidencia respectivamente) por parte de Kevin Casas (vicepresidente de Arias Sánchez) y Fernando Sánchez (diputado del PLN, el mismo de los Arias Sánchez). Básicamente era una síntesis de las líneas maestras que, según sus autores, debían implementarse para lograr la victoria de sus intereses, a saber, que se aprobara el TLC. El texto se puede leer en el siguiente enlace http://es.scribd.com/doc/3954620/Memorando-del-miedo .

Sin ningún tipo de pudor (¿cuando lo ha tenido el autoritarismo?) planteaban que debía llevarse a cabo una campaña de terror, o como lo denominaron Casas y Sánchez “estimular el miedo”. Cuatro ámbitos eran en los que había que sembrar el terror o el miedo (al fin, son lo mismo): Se perdería el empleo, se acabaría la democracia, hay injerencia extranjera y miedo al desgobierno. Una lectura detenida nos puede llevar a concluir que mucho de lo que propongo como elementos característicos del terror anticomunista se cristalizó en este documento.

Específicamente en la injerencia (supuesta porque jamás ocurrió) se planteaba, textualmente:
"Miedo a la injerencia extranjera en el NO. Hay que restregar por todas partes la conexión del NO con Fidel, Chávez y Ortega, en términos bastante estridentes. Es posible que este tipo de campaña pueda incomodar a alguna gente, pero es casi seguro de que puede tener un impacto considerable entre la gente más sencilla, que es donde tenemos los problemas más serios."
SIGUEN CON TEMOR, POR CONSIGUIENTE...

A pesar del triunfo en el referéndum, su capacidad de restablecer mecanismos de control hegemónico fuertes no se dio. Por el contrario, si bien se sobre estimó la capacidad de transformación del movimiento de los Comités Patrióticos, en cuanto su potencial real de transformación en fuerza política, a nivel individual sí permitió la politización de muchas personas, ante todo, jóvenes. Una politización que ha permitido que los partidos políticos progresistas vieran aumentadas sus filas.

Añadir leyenda
En el caso del Frente Amplio esta incorporación de gente joven no deja de ser evidente. Desde su mismo candidato presidencial, José María Villalta, ya hay un mensaje claro hacia la sociedad; con sólo 36 años y una trayectoria de compromiso e involucramiento en movimientos sociales y participación política, es reconocido como portador de esa nueva generación que ha irrumpido en la escena política. Su labor como diputado galvanizó la imagen de su partido como uno que enfrenta directamente al sistema. Sistema que por demás no sólo está debilitado en su capacidad de construir hegemonía, también está deslegitimado por su mismo accionar en el gobierno.

Pasar de un 0,5% en el 2010 a un porcentaje que oscila entre el 10 y el 15% debe haber sumido a los sectores dominantes en una profunda meditación. Y ante la realidad objetiva de que, como dice el mismo Villalta repetidamente, “no tiene rabo que le majen”, deja poco margen de maniobra.

Asimismo, Frente Amplio ha tenido la oportunidad de presentar sus propuestas programáticas, las cuales deben también haber agarrado a la derecha nacional con los pantalones abajo. No sólo se han manifestado en múltiples ámbitos, con propuestas bastante coherentes y realistas, también lo han hecho de manera que ha levantado un sentimiento de simpatía muy grande. Y para rematar, sin salirse del sistema mismo.

Ante esto, ¿cómo reacciona la derecha? Exactamente como debe estar pensando: sacaron del arsenal al anticomunismo y sus miedos. Así, la evidencia en que baso esta afirmación se dió el pasado viernes 25 de octubre. En la llamada Rotonda de la Libertad Electoral, frente al edificio del TSE, se llevó a cabo un debate entre los candidatos presidenciales mayoritarios. Junto a Villalta estaban los candidatos Araya (PLN), Piza (PUSC), Solís (PAC) y Guevara (ML). Como referencia, dos días antes, habían debatido estos mismos 5 candidatos en la Universidad Nacional, la conclusión del mismo, por parte de analistas orgánicos del sistema como Constantino Urcuyo, fue que el desempeño de Araya había sido pobre y el de Villalta excelente, logrando no solamente posicionar sus propuestas, también debilitar al candidato oficialista.

Estos antecedentes no pasaron en vano. El PLN movilizó, como es su costumbre añeja, un contingente de personas para que apoyaran a su candidato. Pero en realidad, más que apoyar a su candidato (lo cual es absolutamente comprensible), cada vez que Villalta tomaba el micrófono (era un programa de radio en vivo), este grupo se desgalillaba gritando un estribillo de clara inspiración Casas-Sánchez; “Chávez” “Chávez” era el grito, en alusión al fallecido expresidente venezolano Hugo Chávez.

"Lula" da Silva, expresidente del Brasil y funda-
dor del Foro de Sao Paulo.
Ese mismo día, por las redes sociales y en algunos medios de prensa, circuló una noticia que se titulaba, más o menos, que la Juventud Sandinista apoyaba a Villalta. Todo inició con una entrada en el sitio interactivo de CNN (I Report) por parte de una persona que, tomando parte de una declaración del Foro de Sao Paulo, este espacio manifestaba una valoración de que el neoliberalismo estaba sufriendo un retroceso. Y como ejemplo ponían, además de los gobiernos de izquierda que ya mencioné, el caso costarricense con el Frente Amplio. Y con intención nada clara, los medios de aquí la reproducen sin acudir a la fuente primaria de la noticia. Posteriormente, Rodolfo Ulloa (Secretario General del Frente Amplio) aclaró que se trataba de una manifestación mucho más amplia, que la información había sido manipulada y que si bien el FSLN y su juventud forman parte del Foro de Sao Paulo, también lo forman una gran cantidad de partidos, entre ellos, el PT de Brasil y el Frente Amplio de Uruguay (ambos en el gobierno).


Con este panorama, parece que la derecha costarricense y sobre todo el PLN, no les temblará la mano en sacarse de encima la piel de oveja y atacar al Frente Amplio con cualquier forma de verdad, media verdad o mentira absoluta, basadas en sembrar en la población el miedo. La pregunta que me hago es, ¿funcionará esta estrategia? Porque al PLN parece que se le ha olvidado un detalle, el FSLN forma parte de la Internacional Socialista (IS), de la cual ese partido también es parte. Y si las relaciones con el FSLN no son aceptables en el marco del Foro de Sao Paulo, ¿sí lo serían en el marco de la IS? Por el bien de muchas cosas, mejor que apaguen ese fósforo, no vaya a ser que la pólvora explote.

jueves, 24 de octubre de 2013

La estadística como lenguaje chamánico.

Hace algunos años, cuando tomé la decisión de regresar a la universidad, matriculé un curso de Arte Precolombino. Uno de los temas en los que más insistía Rubén Jerez, docente a cargo del curso, era en el papel que jugaron los chamanes-sacerdotes en las diferentes culturas que se estudiaron.

Más que analizar la religión como componente del mecanismo de poder, hacía mucho énfasis en la figura del chaman como tal. El halo de misterio que le rodeaba, sus rituales mil veces vistos pero nunca entendidos totalmente, el uso de lenguajes y procedimientos de desdoblamiento, que le permitían su entrada al mundo sobrenatural para después volver a dar el mensaje al resto, les hacían acreedores a un papel de amalgama del todo social, sin importar el grado de complejidad que hubiera adquirido cada una de esas culturas. Incluso, en aquellas culturas que alcanzaron niveles de organización complejos, la misma figura del gobernante se confundía con la del sumo sacerdote, reuniendo en sí las dos dimensiones del poder, la terrenal y la sobrenatural.

Con sus matices, este tendencia se puede observar en
prácticamente toda la historia humana, incluyendo la muy civilizada Europa. El papel de la Iglesia cumple, al menos así lo veo, con las premisas fundamentales de ello. Alocuciones en latín, un idioma que sólo ciertos iniciados dominan, una serie de momentos ajenos al feligrés y de inspiración claramente sobrenatural y mística (la transustación del pan en carne, ¡vaya dilema para un humilde campesino bávaro del siglo IX!), son parte de ese componente chamánico del poder.

En la misma Europa la Historia hace que aparezca la Modernidad, y con ella, un imperio de la razón. Pero más que diluirse en esa misma Historia el chamanismo, simplemente se vuelve racional y trataré explicarme. A mi modo de ver, la racionalidad que se expresa en la aparición del corpus científico, y con este su pretendido fundamento natural-positivista, crea una nueva casta de actores que, sustituyendo a los antiguos portadores de los misterios sobrenaturales, son ahora portadores de los misterios naturales. 

Sus explicaciones son igualmente ajenas a la masa, que asiste pasmada a oír los mensajes obtenidos, a través de formas incomprensibles, del “más acá”. Y como el nuevo lenguaje es el positivista, todo mensaje se enuncia en forma de estadística. Y la gente las repite, igual que lo hiciera ese pobre campesino bávaro (producto de mi imaginación, licencia de ilustración al texto), al recitar el Pater Noster en un, supongo, chapuceado latín, sin saber exactamente que quería decir. Pero con la convicción, impuesta claro está, de que no sólo salvaba su alma, también su cuello al complacer a su señor feudal.

EL NUEVO CHAMANISMO

Todo este preámbulo y macarrónico intento de justificación lo hice para tratar de plantear una idea que desde hace varios meses me ronda en la sesera. La estadística ha sido usada por el neoliberalismo, en particular, y cualquier sistema político en general, como una forma de lenguaje chamánico. Pero especialmente por los neoliberales.

Aunque algunos colegas me han dicho que para ellos el
neoliberalismo no siente la necesidad de construir hegemonía, yo siempre he discrepado de esta hipótesis. Para mí, la hegemonía construida a partir de la clase dominante es una cuestión natural en sistemas políticos modernos y posmodernos. Construida a partir de la confrontación de sectores y clases, con el uso de recursos materiales y, sobre todo, discursivos. Todo ello con el objetivo, no explícito pero por ello no ausente, de mantener o romper la preponderancia de una clase sobre otra(s). Preponderancia que se observa a partir de las características que adquiere el modo de producción que impere y, de una u otra manera, de aquellos que se le oponen y logran convivir, mejor o peor, con el modo dominante.

De esa manera, vemos como se desatan en todo el mundo enfrentamientos dialógicos sobre si ciertos datos estadísticos refleja o no la realidad “real” soon simplemente, construcciones de una realidad “mágica”. Caso como en el de España hoy, que me servirá como evidencia (¡ojalá y yo mismo no me vuelva un chamán!). Veo en Televisión Española, en un programa llamado Los Desayunos, que discutían sobre un dato obtenido de la realidad “real”; el desempleo había disminuido. Una buena noticia, pero... Se inició el debate, ya que aparentemente buena parte de esos nuevos empleos, o antiguos desempleados(as), lo que habían obtenido era un trabajo parcial. Y ahí la cosa se nos volvió realidad “mágica”. Unos y otros, los intelectuales orgánicos de diferentes bandos, trataban de leer, según sus propios códigos, ese mensaje del “más acá”.

Para unos lo importante era que había menos gente en las listas de desempleados(as), al margen de que con ello lograran satisfacer de manera integral sus necesidades materiales y espirituales. No importa que no haya dinero para el ocio o la recreación, lo que importa es que puedan reproducirse materialmente, corporalmente, y con ello mantengan aceitada y en funcionamiento la maquinaria de la economía capitalista. Curiosamente, en paralelo, se mencionaba el dato que la banca española obtenía ganancias y en días anteriores, que el número de millonarios había aumentado. Hace muchos años me enseñaron que el capital se nutre de la expoliación del trabajo socialmente construido. Si la mano de obra se mantiene constante, o disminuida, ese aumento de capital sólo se explica a través de un aumento de la tasa de explotación. ¿O no?


La nota se completaba con una serie de entrevistas a las personas de a pie, a quienes sufren en carne propia esa precarización del trabajo. Una maestra que posee dos trabajos, uno en la mañana y otro en la tarde, para completar sus ingresos y una conserje de una escuela con 20 años de estar a tiempo parcial. La primera daba la situación como algo natural e inevitable: “Hay que adaptarse a las condiciones del mercado.” repetía cual jaculatoria neoliberal, igual que el campesion bávaro imaginario que repetía piadosamente una serie de latinazos sin saber que significaban, pero algo bueno debía ser, se lo enseñó el sacerdote. Y la segunda, agradeciendo tener un trabajo, aún parcial, pero con el anhelo de que fuera lo contrario, un trabajo a tiempo completo. En ambos casos, el sistema capitalista ganó la partida.