miércoles, 8 de enero de 2014

Esta es mi herencia. ¿Por qué avergonzarme?

Como se preveía, la oligarquía ha dado la orden a sus agentes políticos, nucleados en torno a los partidos de la derecha y el neo conservadurismo, de abrir fuego con la munición del anticomunismo.

Así como una madre frustrada porque no logra dormir a su bebé amenaza con que si sigue despierto se lo come el coco, hoy que mucha gente está despierta en lo político, la amenazan con que llegará el “comunismo”.

No les ha bastado endosarle este adjetivo a José María Villalta, candidato de la expresión de izquierda Frente Amplio. Ahora le atizan a la hoguera del terror que su partido es “heredero del partido comunista”. Eso sí, sin explicar en que consiste esa herencia. Y como yo soy, parece, partícipe de esa herencia, con gusto y orgullo diré que he heredado.

En principio heredé un compromiso social libremente adquirido. Participo en Política porque creo que los ideales de justicia, igualdad y fraternidad son los pilares sobre los que debemos fundar las relaciones sociales. Nunca medí ni calculé, y conmigo miles de otras personas, que por mi vinculación lograría una ventaja en lo social y mucho menos en lo económico.

Heredé también, el ejemplo de la coherencia entre lo que se dice y lo que se hace. Ivonne Clays, la primera esposa de Calderón Guardia, es quien mejor lo expresó:
"Un día yo le reclamé [al doctor Calderón Guardia] que Manuel Mora tenía vía
libre en la Casa Presidencial, y que pasaba a verlo antes que muchos amigos que ya estaban molestos por su amistad con Manuel Mora [...] le sucedía a personas digamos de sociedad, del Club Unión, como Juan Dent [...] Pero entonces me volvió a ver, pensó un ratito lo que iba a decir y por fin se decidió: ¿Sabe por qué soy así con Manuel?, porque es el único que yo no puedo comprar" (el destacado es mío).
[1]
Heredé un compromiso con la palabra empeñada. Al igual que en el pasado, nunca hemos traicionado un pacto. El mayor ejemplo de esta postura fue durante la década de los cuarenta, cuando empeñamos nuestra palabra con la Iglesia Católica de no atacar sus postulados y la mantuvimos, a pesar de que un día sí y otro también desde los púlpitos sacerdotes llamaban al odio y exterminio de quienes militaban en la izquierda.

Heredé la convicción de que cualquier acción política debía tener en cuenta, sobre todo y ante todo, a nuestro pueblo, a su gente. Nos reprimieron, nos atacaron, nos asesinaron compañeros por el simple y llano delito de ser de izquierda. El Codo del Diablo guarda aún los ecos de los disparos asesinos. Y ante este escenario, optamos por no responder de igual manera. Y no fue un acto de cobardía, por el contrario, fue un acto de gallardía para evitar que la derecha lograra su objetivo, sumirnos en un ambiente de represión abierta e indiscriminada.

Heredé una vocación de creer que la vía pacífica vale más que cualquier aventurerismo armado. Por ello es que en los largos años de la clandestinidad, quienes construyeron mi herencia, lucharon por lograr eliminar la infame norma constitucional que no permitía nuestra participación electoral. Quienes me dieron este legado me enseñaron que se puede ser fiero en el combate armado, como lo testimonian nuestros mártires en la lucha contra Somoza en solidaridad con el pueblo nicaragüense, pero también se deben guardar las armas y tomar el arado cuando la guerra ha acabado.

Heredé luchas y gestas que marcaron un antes y un después en la historia nacional. La Caja Costarricense del Seguro Social y las garantías sociales siempre valieron más que los intereses partidarios. Por ellas mis antecesores hicieron concesiones que muchas veces no se comprendieron, incluso, en la misma izquierda. La decisión de disolver el Partido Comunista Costarricense y pactar con Monseñor Sanabria son prueba de ello.

De esa herencia no me arrepiento ni me avergüenzo. Por el contrario, la atesoro y la aumentaré para darla a otros(as).


[1] Villegas-Hoffmaister, G. (1985). El otro Calderón. San José: Casa Gráfica.

2 comentarios:

  1. Excelente...clara posición de quien sabe que era lo mejor para Costa Rica...Con visión del futuro cercano.

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